domingo, 10 de julio de 2011

Solo en Domingo: Francisco Peralta Burelo / Columna / Jul 10

(Publicado en el Diario Tabasco Hoy)

¿Es posible hoy en día aprender a gastar?

“Saber gastar”… sí, así se titula un libro que hace días vi en un estante. Lo tuve en mis manos, incluso, pero como dice el 'Perro' Bermúdez en sus sabrosas crónicas deportivas, 'lo acaricie y lo dejé ir' (como hacen con la pelota esos futbolistas que dejan pasar la oportunidad y que una buena jugada no la culminan con un gol o con un buen pase para que el compañero la deposite 'allá dónde las arañas tejen su nido'). Ese libro lo tuve… era mío… y no me quedé con él. Lo dejé ir. ¿Por qué?, pues porque no supe gastar mi dinero en ese momento. Algo que debió haberme sido útil no lo compré, cuando por lo común gastamos nuestros devaluados pesos en cualquier tontería. Y es que, definitivamente, no sabemos gastar (por lo que luego gastamos a lo loco, más todavía cuando los grandes comercios nos llenan de ofertas y la publicidad nos enajena, haciéndonos poner a tope muestras tarjetas de crédito). Pues no lo compré, pero sí tomé de su portada una frase: 'no es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar', y me puse a pensar un poco sobre el tema y la sociedad consumista en la que los tabasqueños de hoy nos desenvolvemos (que es la mima del resto del mundo, o cuando menos del occidental). En eso y en que antes no era así. Entonces la gente no gastaba por gastar, y es más hasta gastaba poco y en pocas cosas: no andaba comprando todo, pues (además de que no se vendían tantas cosas como ahora, cuando se vende todo y de todo). Sí, sí, la gente sabía gastar, ah, y ahorrar, e invertir (aunque fuera poquito). Nadie andaba de gastalón, cosa que no era bien vista. Los manirrotas eran unos cuantos; los que cuidaban sus centavos se contaban por miles. Nadie iba a una supertienda --sí, sí, claro, dirá usted lector, lectora, que entonces no existían todavía-- a gastar todo lo que tenía, y menos aún lo que no tenía. Compraba solamente lo necesario. Hoy ya no es así. La gente gasta y gasta lo que tiene y lo que no tiene (¿para qué pues están las tarjetas de crédito y los plazos, sin intereses, de hasta dieciocho meses?). Pero, ¿a quién le importa saber gastar en estos tiempos? Puede ser, como dice el autor de ese libro, Gianco Abúndiz Cahuso, que 'no es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar', lo que desde luego es relativo, porque los que no tienen que gastar --que cada vez son más-- y por más que sepan gastar ¿qué lo es que pueden gastar?, en cambio el rico aunque no sepa gastar siempre tendrá de dónde echar mano. (y echará de ella). Pero, bueno, eso es lo de menos. Lo importantes es que hay que saber gastar (lo que se tiene y lo que no se tiene), y además no gastar en esto y en aquello, llenándose, como muy a menudo ocurre, de cosas costosas e inútiles nada más que porque están en oferta, porque son la última moda o por lo que usted guste y mande, lector, lectora. Y para ello quizá sea interesante comprar y leer el libro de Gianco Abúndiz (aunque muy posiblemente lector, lectora, por sus hábitos y los de la sociedad consumista en lo que hoy se vive, de muy poco sea lo que le sirva saber gastar lo que tiene… y lo que no tiene).

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