(Publicado en el Diario Tabasco Hoy)
Los valores, señor lector
Las últimas tres semanas, lector lectora, mientras la costura mezclaba con el rezo –diría una salmantina de rubios cabellos en el poema "El seminarista de los ojos negros", de Miguel Ramos Carrión- veo pasar las tardes con esa parsimonia provinciana que no se me daba desde hace muchos años.
Todo se lo debo a esa veleidosa dama llamada convalecencia.
La post enfermedad me permite regresar a las lecturas obligadas, a la reflexión, a reencontrarme con los medios de comunicación universales. En uno de estos oasis de buen humor, "Brozo", uno de los comunicadores más sobresalientes del país, entrevistó a uno de esos muchachos que de vez en cuando sobresalen en el mundo del espectáculo.
Me refiero a Pepe Aguilar, hijo de aquel inolvidable charro del cine mexicano, don Antonio Aguilar y doña Flor Silvestre. ¿Por qué me impactó la entrevista citada? Porque reunió a dos inteligencias poco comunes: la del entrevistador y la del entrevistado: Víctor Trujillo, o mejor dicho su alter ego, "Brozo" y el joven cantante.
¿Qué podría entresacar el que esto escribe de tan interesante charla? Los valores morales, la decencia, la educación y cultura que posee un tipo que fue concebido con la pasión y sencillez de dos monstruos del espectáculo nacional. Se nota en él, a pesar de su internacionalización, valga el eufemismo, una sólida conducta plena de valores espirituales.
Sus padres –de Pepe y Toño- cuando se casaron, se fueron a vivir a una bucólica finca en medio de magueyales en donde se inició un sueño de don Antonio: el de los espectáculos ecuestres a nivel macro. Pero en ese mundillo donde cada ejemplar equino es un tesoro inigualable, nació también un equipo charro de proporciones francamente inigualables: la Asociación de Charros del "Rancho el Soyate".
En ese medio nació, creció, se desarrolló y se reprodujo (tiene cuatro vástagos) el benjamín de don Antonio "Toni" Aguilar y doña Flor Silvestre. Usted lo escucha hablar y se contesta de inmediato: "En él hay valores familiares, espirituales, éticos que le permiten -que le permitirán- conducir a sus hijos por el mismo rumbo donde él mismo fue educado.
¿Y sabe qué? Que eso sólo lo transmite, aparte de la familia, un deporte que sólo le transmitirá –de generación en generación- el amor al campo, al caballo, a las más puras tradiciones mexicanas, que es la charrería. Por eso hoy quiero decirle –lector lectora, queridísimos- que mientras estos valores se sigan transmitiendo de generación en generación, México será – a pesar de los aventureros que quieren vendernos a la moneda extranjera- un país de valores familiares, leyes y respeto… HUMORCITO CORAZON… Relata un cuentero que una distinguida dama venía en un vuelo de Irlanda y pidió a un cura que venía al lado de ella, que le hiciera un favor: --Padre, discúlpeme usted, pero compré una finísima plancha para el cabello para regalársela a mi mamá en su cumpleaños. Viene en caja cerrada y sé que sobrepasa el valor permitido por la aduana, y tengo miedo que me la quiten. ¿Sería posible que usted la pasara en la aduana por mi, se me ocurre incluso que podría ponerla debajo de su sotana?...
--Me encantaría servirte, hija mía –dijo el clérigo- pero debo advertirte que yo sólo me conduzco con la verdad… --No se preocupe, padre, dijo la dama, con su investidura nadie se atreverá a revisarlo… Al llegar a la revisión, la señora dejó que el padre pasara antes que ella. Preguntó el oficial: --Padre, trae algo que declarar?...
Dijo el sacerdote: de la cintura para arriba, no tengo nada que declarar… El oficial de Migración pensó que era una respuesta muy extraña, así que le preguntó: --¿Y de la cintura para abajo?...
--Ah, contestó el padre, llevo un maravilloso intrumento dinesñado para ser usado por las mujeres pero que, hasta este momento, permanece sin estrenar… Soltando una carcajada, el oficial de Migración le dijo: Adelante, padre, adelante, el que sigueee…! Ahí tiene usted queridísimo lector querídisima lectora, un pequeño retazo de humor para que este fin de semana se la pase rascándose…lo que más comezón le de…
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