domingo, 13 de junio de 2010

Doble Filo: Homero T. Calderón / Jun 12

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(Publicado en el Diario Tabasco Hoy)

Filósofos del 'Carnitas Le club'

El viejo chalo Vázquez nunca pensó que su feudo –el “Salón Carnitas”- fuera a ser el refugio de muchas generaciones de tabasqueños que desdeñados en sus hogares, llegan desde hace unos treinta y cinco años ahí a sentir el calor, el grosor y el sabor de la carne.

Incluso muchas mujeres cometieron el error de no entender por qué en ese lugar (un rectángulo de unos 15 por 10 metros), perdían tanto su tiempo sus maridos, un día se preguntaron: ¿pues que les dan ahí? En realidad, en el “Salón Carnitas” no te dan nada gratis. La cerveza, aunque pretende estar bien fría, no lo está. El trago es como en cualquier otra parte y los meseros son como usted o yo, nada del otro mundo.

¿Por qué entonces llega la machada a ese lugar como moscas al panal? Por dos cosas, creo yo:
UNO: Porque nadie te regaña como tu vieja, ni te la hace de “pecs” y –además- comes como un verdadero caníbal, el mejor chicharrón con pelos del mundo y,
DOS: Porque cada uno de los que sirven en ese lugar, muy cariñosos en la realidad, te proporciona el mejor amor del mundo: el de macho.

Claro, entre esas dos delicias, habría otras especialidades dignas de la mejor mesa pantagruélica: una moronga que le hace la competencia a otra de igual calidad e inigualable sabor, la que hace Magali Bronca en “Los Tulipanes”; unas butifarras mejores que las que hace Amador Izquierdo (a) el Criollito, en Jalpa de Méndez y unas patas a la vinagreta como las que prepara “Pololite”, en el salón Corona, de la misma Jalpa.

Sin embargo, ya entrados en los gastos del amor de macho, Maro chico, Chalo y Roger Vázquez, prodigan la mejor atención carnal. La carne de puerco es de lo mejor. Y en caso que la demanda de chicharrón exceda cualquier situación, hay chance que le hablen a Donato Ramírez para solventar alguna carencia.

Ya en plan muy perro, si no encuentran chicharrón ni con Donato, te ponen una bolsa con chicharrones de “Barcel” y asunto concluido.

Tenía este columnista incontables meses sin asistir a saludar a sus mejores amigos, Maro, Chalo y Roger. Y a fe mía que algunos detallitos por aquí y por allá, el “Salón Carnitas” es –sin duda- la catedral del mundo de la carne de puerco. Si usted es exigente y quiere verse bien atendido, cuestión que aparte una lanita para dar una generosa propina o a Gonzalo Suárez (a) el Vitaminas, una momia legendaria que raya ya en los 110 años de edad, o al recién iniciado aprendiz de mesero, Alejandro Pérez, mejor conocido entre sus amigos de la Atasta como “el Chaquetas”.

También puede acudir en su auxilio uno de los mejores chefs franceses de Villahermosa, me refiero a Luigi Sánchez, cuya sensible mano derecha ha proporcionado mucho placer a más de un atrevido (Eso sería ya bajo su propio riesgo). Ayer viernes que estuve ahí para degustar unos “whiskies” con Hernán Barrueta y mi compadre Darvin Lara, pude enterarme que el senador Francisco Herrera León, acomodó su oficina de petición y quejas precisamente en ese legendario feudo de la carne. Ojalá vaya ahí a hacerles el gasto a los hermanos Vázquez…

ESCALA TÉCNICA: comenta el filósofo Armando Hoyos a su público: “Si las mujeres tiene un sexto sentido, ¿por qué no usan los otros cinco?...

El gran teatro de la vida

Las artes escénicas suelen tener dos caretas; la risa y el dolor. Hoy, haré crónica de un evento que me ha dejado prácticamente pasmado. La muerte de la apreciada dama que fue doña María Cruz Montejo Alberto. Tan virtuosa mujer fue la autora de los días de uno de mis amigos más queridos y cercanos, “El Cheto” Isidro Morales Montejo.

¿Qué podría yo acercar al espíritu lastimado de mi amigo sino un abrazo de verdadera solidaridad? ¿Qué podría yo ofrecerle al Cheto que el calor de una mano amiga, poco valorada y a lo mejor inútil, de este su amigo? Aún en estas condiciones puedo decirle: “Ánimo Cheto; que Dios te de fortaleza suficiente para soportar este golpe durísimo en el alma. Que descanse en paz doña María Cruz, tu señora madre…

La careta de la risa

Una maestra de una comunidad chontal tabasqueña (Ya se sabe que en estas etnias el espíritu antigobierno permea más allá de cualquier “ismo”), imparte su clase diaria. Explica en clase que ella apoya al PRI y pide que levanten la mano todos los chicos que apoyan a este partido…
Todos en clase levantan la mano, menos una niña que estaba hasta el fondo del salón.
--¿Y tú, por qué no levantas la mano?, le pregunta…
--Porque mi madre es panista y yo también quiero ser una panista chingona, remata con orgullo la niña…
--Pues sábete, contesta la maestra bien “encaboronada”, que eso no es pretexto para ser panista. Tú no tienes que ser lo que son tus padres. Por ejemplo, si tu madre fuera prostituta y drogadicta, tu padre vago, alcohólico y traficante; tu hermano ladrón y corrupto, toda tu familia fuera conflictiva, peleonera y una bola de huevones, entonces, ¿qué serías?...
--Seguramente priista, señorita…

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