lunes, 4 de julio de 2011

Opinión: Francisco Peralta Burelo / Jul 04

(Publicado en el Diario Tabasco Hoy)

Los acuerdos de Elba Esther

La sempiterna lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo, con un rostro totalmente renovado y un ajuar cuyo valor fue estimado en más de cien mil pesos, reapareció en público. Lo hizo en la Ciudad de México, en una rueda de prensa a la que ella misma convocó, y no nada más para lucir su nuevo rostro y su exclusivo y caro vestuario, sino para decir unas cuantas cosas de su pasado político (referidas principalmente a la elección presidencial del 2006) y, según opinión de algunos de sus críticos, para ofrecerse al mejor postor (o al que dé más entre los partidos y sus aspirantes a la Presidencia de la República). Elba Esther Gordillo se llevaría los titulares de los principales medio periodísticos nacionales. Radio, prensa, televisión, se ocuparían de ella y de sus revelaciones de inmediato (cuatro días después todavía se siguen ocupando de ello). Desde luego que lo que más llamó la atención de los medios de comunicación, y de la opinión pública en general, fue la forma cómo intentó negociar su apoyo (y el de la parte del gremio magisterial que dirige) con los tres principales aspirantes a la Presidencia de la República en las elecciones constitucionales de ese año: Roberto Madrazo (al que denomina "el licenciado X", AMLO (al que se refiere como "el otro señor") y Felipe Calderón (al que alude por su nombre). Eso, claro, y la forma cómo realizó "previos acuerdos de orden político" --que, aclaró, "no me avergüenzan"-- con el candidato del PAN a la Presidencia de la República, Felipe Calderón, que derivaron en diversas posiciones, de las que pudo disponer: El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, el Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Lotería Nacional (además de otros cargos públicos que omitió mencionar). La maestra Elba Esther Gordillo no develó ningún misterio, pues se daba por hecho que esa negociación se había llevado a efecto con el entonces candidato presidencial del PAN y los beneficios que le representó estaban a la vista de todos los mexicanos. Ni falta que hacía, pues, que confirmara de viva voz la verdad sabida, bajo riesgo de verse cínica, que quizá era lo único que le faltaba a su biografía personal. Ya lo dijo, y bien o mal. Empero lo importante de esto es que uno de los actores principales de la cosa pública ha rendido su testimonio de cómo se negocian las cosas en los altos niveles y cómo a cambio se obtienen favores, privilegios, prebendas, posiciones, riquezas y todo eso que tanto ha ensuciado la política mexicana, y, lo peor, reconociéndolo públicamente sin el menor recato o la más elemental vergüenza.

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