José Luis Gutiérrez Gutiérrez
jlggutierrez@hotmail.com
Publicado en tabascopolitico.com.mx
VERACRUZ, ARDE; TAMAULIPAS, NI SE DIGA
Los dirigentes nacionales del PRI y del PAN, Manlio Fabio Beltrones Rivera y Ricardo Anaya Cortés, respectivamente, van a tener que pegarse una encerrona como la que se dieron en su momento, Enrique Peña Nieto yFelipe Calderón Hinojosa para derrotar a Andrés Manuel López Obrador, ya que existe la posibilidad de que el candidato de Morena a la gubernatura de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, venza en las urnas, aunque ustedes no lo pasen a creer, a los “primitos” Yunes.
Imagínense a Andrés Manuel López Obrador ganando Veracruz, nadie lo va a aguantar; si así es un dolor de cabeza, por no decir de migraña, con esta entidad en sus manos, se iba a convertir en un tremendo dolor de testículos. Ahora sí, que “la mafia en el poder” no se la acabaría, cachetes les iba a ser falta.
Electoral y económicamente sería el plus que necesita nuestro controvertido y polémico paisano para tener mayores posibilidades de ganar la presidencia de la República en el 2018, y no está lejos de conseguirlo. Si gana Veracruz, y el PRI pierde también Tamaulipas, créanme que todo puede pasar. Ambos estados suman más de ocho millones de electores con credencial en mano.
Con Veracruz y la Ciudad de México a su favor y el desgaste natural de los gobiernos priistas, panistas y perredistas que se relevan en el mismo mes, día y año de la jornada electoral presidencial, sin omitir, claro está, la irreversible percepción adversa que se carga el inquilino de Los Pinos, va a ser muy difícil, pero muy difícil, doblegar a López Obrador. Las lamentables condiciones nacionales son idóneas para las aspiraciones del tabasqueño.
En serio, no quisiera estar en los zapatos de Manlio Fabio Beltrones Rivera, se sacó la rifa del tigre. Llegó a un PRI nacional sin pies ni cabeza, y con elecciones a la vuelta de la esquina. En el que su futuro político depende de estas elecciones del 5 de junio. Si gana siete gubernaturas de las nueve que tiene actualmente, que se dé por servido, aunque ello le cueste sus aspiraciones presidenciales. Quintana Roo es otra de las entidades en donde la moneda está en el aire.
Sus adversarios y contestatarios lo van a hacer pedazos o, mejor dicho, cachitos, tienen años que se frotan las manos, esperando ese aciago momento, y como se ve de conflictivo y complicado el escenario político nacional, están más cerca que nunca de lograrlo.
El que se pierda nada más Veracruz, va a ser electoral y políticamente catastrófico no solo para Manlio Fabio Beltrones Rivera, sino para todos los aspirantes a relevar a Enrique Peña Nieto, tal y como asenté el otro día.
Definitivamente, van a tener que encerrarse por algunos días, Beltrones Rivera y Anaya Cortés, para tratar exclusivamente el caso de los desprestigiados primos hermanos, Héctor Yunes y Miguel Ángel Yunes. En Veracruz se podría estar disputando, más que en ninguna otra entidad del país, la sucesión presidencial.
Total, no sería la primera vez, ni la última que tranzan. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari vivieron un tórrido romance que a los dos partidos políticos les redituó poder político y económico, que al final de cuenta, es lo que siempre han perseguido.
En Tabasco, hemos y somos testigos de estos acuerdos subrepticios, que se fraguan en las esferas más altas del poder político mexicano. Allá, en donde se decide el destino de millones de mexicanos.
“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”
(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)
Los empresarios tabasqueños, fiel a su estilo, murmuran, cuchichean -por medio a las represalias gubernamentales- de que el Decreto presidencial, fue insuficiente e injusto.
Con la prórroga fiscal anunciada, lo único que consiguen es prolongar brevemente nuestra agonía. Tres meses no nada. Aseguran. “Atole con el dedo” pues.
Y los municipios que fueron excluidos de las “bondades” de uno de las acciones del Programa de Reactivación Económica para la entidad, mejor ni les cuento. Tirios y Troyanos están que echan lumbre por la boca. Razones les sobran para ello. “Todos coludos o todos rabones”.
Ya decía, que era demasiada belleza lo anunciado por Enrique Peña Nieto. Una cosa es lo que dicen a los cuatros vientos, y otra muy distinta, lo que se hace, lo que se aterriza.
Siempre es la misma historia.
Lo que mal empieza mal termina, si no, al tiempo.
Señores (as) y chavos, es viernes, así que ya saben a qué atenerse, aunque no sea quincena. Cuídense, que, si no lo hacen ustedes, nadie lo va a hacer.
Acuérdense, no se me pestañen, no se me duerman. Recuerden: camarón que se duerme se lo lleva la corriente. Tomen moderadamente, poquito. Nos leemos el lunes, Dios mediante. Gracias por leerme y por los comentarios que amablemente me manda, con algunos no coincido, pero los respeto y tomó muy en cuenta. Siempre atento a sus sugerencias.
Dios me los bendiga, y pórtense bien, que nada les cuesta.
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