viernes, 3 de julio de 2015

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Jacobo Zabludovsky reportero de 
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A los 87 años, a causa de un derrame cerebral, falleció el veterano periodista que marcó una era en el periodismo radiofónico y televisivo en México
03/07/2015 04:09 Eva Díaz Moreno y Carlos Quiroz / Publicado en el Diario Excelsior

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El periodista que marcó una era en la radio y la televisión mexicana falleció a los 87 años. Su trayectoria generó por igual admiración y polémica. Se le recuerda por su narración sobre el sismo de 1985.
CIUDAD DE MÉXICO, 3 de julio.- El periodista y pionero de la televisión y la radio en México, Jacobo Zabludovsky, que marcó toda una época en casi siete décadas de trayectoria e impulsor de varias generaciones de reporteros, murió la madrugada de este jueves a los 87 años, a causa de un derrame cerebral, luego de haber permanecido internado dos semanas en el Centro Médico ABC campus Observatorio debido a una deshidratación.
Antes de ser internado, Zabludovsky estuvo a cargo, como desde hace 14 años, del noticiero De una a tres en Radio Centro. Fue enterrado ayer en el panteón Judío de la Ciudad de México
Personalidades de ámbitos como el empresarial, comunicación, político y artístico se dieron cita para darle el último adiós al comunicador Jacobo Zabludovsky la tarde de ayer en el panteón Israelita al poniente de la Ciudad de México.
Antes se llevó a cabo una ceremonia en la capilla alterna del cementerio en la cual sólo entraron sus amigos y familiares, que llegaron desde el mediodía.
Los primeros en entrar fueron el presidente de grupo Televisa, Emilio Azcárraga Jean, acompañado de José Bastón, presidente de televisión y contenidos de la misma televisora. Al poco tiempo arribó la actriz y cantante María Victoria, Joaquín López-Dóriga, Jorge Berry, Mauricio Herrera, Adela Micha, Heriberto Murrieta, César Costa, Mario Moreno Ivanova, Gaby Vargas y Ari Borovoy.
El funeral inició minutos después de las 13 horas en medio de una intensa lluvia, el féretro cubierto con una manta donde se observaba la imagen de la estrella de David fue introducido al panteón para inhumar los restos.
Eduardo Sánchez, vocero de la Presidencia, dio el pésame a los familiares a nombre del jefe del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, quien se encuentra de gira por Perú.
“A nombre del Presidente de la República expreso nuestras más sinceras condolencias a los familiares y amigos de don Jacobo Zabludovsky, un periodista que ha sido sin duda uno de los más grandes pilares del periodismo en nuestro país, un hombre que tuvo la virtud de permanecer vigente hasta el último de sus días, un hombre que trabajó todos los días de su vida y que viene de un origen honesto que con esfuerzo, trabajo, dedicación y estudio logró encumbrarse en la difícil tarea del periodismo”, dijo.
Al funeral también asistió la primera dama, Angélica Rivera de Peña, quien lamento el fallecimiento del comunicador.
“Una gran pérdida, un gran ser humano, tuve la oportunidad de conocerlo y todos lo sentimos mucho. La última vez que lo vi fue en un viaje con el Presidente a Cuba y me quedo con un recuerdo de un hombre íntegro, un gran ser humano”, señaló al salir del panteón, acompañada del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien comentó “una gran pérdida México ha perdido a un gran hombre”.
El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, calificó a Zabludovsky como referente de la Ciudad de México, un cronista y conocedor de los barrios del centro histórico, por lo que lamentó su muerte.
Es una lamentable pérdida para México. Tuve la oportunidad de platicar muchas veces con él de tener un contacto con él, con su familia y siempre fue una persona comprometida con las tareas, tanto de la ciudad, como preocupado por la problemática del país, además de ser una persona muy amable”, expresó.
Abraham Zabludovsky, aseguro que como familia, la muerte de su padre es un vacío irreparable para su familia y “en el corazón una tristeza inmensa”.
Dijo desconocer si habrá algún homenaje para su padre y evitó hablar de cómo será recordado. “Hace algún tiempo le pregunté a mi papá ¿cada cuando piensas en tu papá? Me dijo ‘todos los días’; yo también y el homenaje que se le va a rendir, se lo voy a rendir todos los días”, comentó el también periodista.
La ceremonia que se llevó a cabo fue un rito judío, religión a la que pertenecía Zabludovsky y duró aproximadamente media hora.
No se admitieron flores, ni tampoco a los elementos de seguridad de los empresarios y políticos que acudieron a este sepelio.
Justo a las 13:20 horas salió el féretro cubierto con una tela negra y rodeado de los asistentes, al frente iba el cantante y actor Ari Borovoy.
El entierro duró 12 minutos en los que la lluvia arreció y a la salida fue el periodista Jorge Berry, quien estaba más emocionado y no pudo contener el llanto.
“No sólo se me fue mi maestro o mi amigo, acabo de dejar a mi ídolo”, exclamó.
Orgulloso de sus orígenes
De origen judeo-polaco, Jacobo Zabludovsky Kraveski nació el 24 de mayo de 1928 en la colonia Doctores, pero desde sus primeros meses vivió en el populoso barrio de la Merced, enclavado en el Centro Histórico. “Nunca me di cuenta de lo que significaba ser pobre”, recordó acerca de su infancia, atraído por la emoción de diversos programas radiofónicos que le hacían volar su imaginación, como los cuentos del Hada Alegría, el Tío Polito o Cri-Crí.
El periodista jamás negó sus orígenes humildes; por el contario enalteció a la Merced en distintos foros nacionales e internacionales, así como su querencia por el Centro Histórico de la Ciudad de México, del que se convirtió en un profundo conocedor de su historia, sus calles, edificios y sus recovecos.
Su innato olfato periodístico —decía que siempre quiso ser locutor  y periodista— lo llevó a ser corrector en el periódico El Nacional, no sin antes cursar en la Escuela Nacional Preparatoria número 1, en la que participó activamente en la elaboración del diario escolar y posteriormente graduarse en la Facultad de Derecho, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A los 17 años obtuvo su licencia de locutor y un año después, en 1946, ingresó a Cadena Radio Continental como ayudante de redactor de noticieros, preámbulo de lo que sería su labor informativa. Tres años antes de que la televisión apareciera en nuestro país, Jacobo se incorporó a la estación XEX, como subjefe de Servicios Informativos.
El 22 de junio de 1954 se casó con Sarah Nerubay Lieberman, de origen judio-ruso, con quien procreó tres hijos: Abraham, Jorge y Diana y con quien permaneció unido 61 años.
Fue coordinador de Radio y Televisión de la Presidencia de la República y consejero de la Dirección de Difusión y Relaciones Públicas en los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.
Pero si la radio lo cautivaba, la televisión le abrió una ventana que estaba decidido a explorar: en 1950 se hizo cargo de la producción y de la dirección del primer noticiario profesional del país, en un momento en que sólo se contrataban locutores. La incorporación y la formación de reporteros a la televisión, fue obra de Zabludovsky, apoyado por Emilio Azcárraga Vidaurreta, padre de Emilio Azcárraga Milmo, quien el 7 de septiembre de 1970 lo pondría a cargo del noticiero nocturno 24 Horas, emisión con la que permaneció al aire 27 años.
Jacobo —como era llamado por sus colegas y amigos— fue impulsor de los reporteros en los noticieros de televisión, y precursor de un sistema de noticias que no recurriera tan sólo a las agencias y los periódicos como fuentes informativas. A lo largo de su trayectoria colaboró en diversos diarios, entre ellos Novedades, Ovaciones, así como Claridades y ElRedondel, periódico taurino, otra de sus máximas aficiones. También dirigió Primera plana, Siglo veinte, La verdad en el espacio, Telemundo, Su diario Nescafé Hoy domingo, entre otros.
Entre los reporteros que se unieron a Jacobo Zabludovsky, se encuentran Félix Cortés Camarillo, Joaquín López-Dóriga, Juan Ruiz Healy, Lolita Ayala, Heriberto Murrieta, Guillermo Ortega Ruiz, Fernando Schwartz, Talina Fernández, Abraham Zabludovsky, Ricardo Rocha, Fernando Alcalá, Patricia Suárez, Rita Ganem,  Guillermo Pérez Verduzco, Amador Narcia, Rocío Villagarcía, y Virginia Sendel-Lemaitre, entre otros.
24 Horas se posicionó como el noticiero de mayor audiencia en horario estelar. Numerosas personalidades de la política, la cultura y el espectáculo fueron entrevistadas por el periodista, como Mario Moreno Cantinflas, Salvador Dalí, María Félix, Fidel Castro Ruz —le mereció el Premio Nacional de Periodismo en 1976—, David Alfaro Siqueiros y Edson Arantes do Nascimento, Pelé,
Tuvo a su cargo narraciones de momentos clave como la llegada del hombre a la Luna (1969) y la Guerra del Golfo Pérsico (1990).
El 1 de septiembre de 1988, impulsado por Emilio Azcárraga Milmo es fundador de la primera cadena de noticias de habla hispana ECO, cuya programación abarcaba las 24 horas del día. La falta de rentabilidad, el derrumbe de las ventas publicitarias a los clientes extranjeros, causados en parte por la contracción de la economía estadunidense y por la irrupción de CNN en español, propició su terminación.
En el año 2000, en apoyo a su hijo Abraham por no haber sido elegido para quedarse al frente del noticiero nocturno de canal 2, decidió abandonar la empresa Televisa, antes Telesistema Mexicano, en la que permaneció por más de seis décadas. En el último noticiario que condujo tan sólo dijo al inicio de su programa: “Hoy termina 24 Horas”...Tiempo después diría: “Me despedí sin rollos, dejé a un lado las letras de los boleros”.
Tan sólo un año después de su salida se incorporó a Radio Centro, donde dirigió  por 14 años el programa De una a tres.
Como escritor publicó los libros La conquista del espacio, La libertad y la responsabilidad en la radio y la televisión mexicanas, Charlas con pintores y Siqueiros me dijo, entre otros.
Además fue reconocido con los premios Ondas, en dos ocasiones en Barcelona, España; Primer Premio Internacional de Periodismo Rey de España y Premio de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York, entre otros.
Melómano empedernido, en especial del tango, cuyo catálogo personal lo ubica como uno de los mayores coleccionistas en el mundo, Zabludovsky tuvo en la tauromaquia otra de sus pasiones, Jacobo Zabludovsky siempre sostuvo su dicho: “Hay que ser reportero de tiempo completo”.
Contrastes
Félix Cortés Camarillo
El director de Excélsior TV, Félix Cortés Camarillo, consideró como “su segundo padre” a Jacobo Zabludovsky.
 Ambos trabajaron juntos desde el 5 de septiembre de 1970 hasta 1999. En ese lapso colaboraron en los espacios informativos de Telesistema Mexicano, ECO, Spanish International Network, predecesor de Univisión, y otros.
“Jacobo creó la televisión informativa en México. Antes los noticiarios eran con un señor que sentaban delante de una cámara y leía el periódico. Él inventó los reportajes, las entrevistas y el periodismo televisivo”, expresó.
“La primera lección que me dio fue ‘vuélvelo a escribir’. Era un hombre riguroso, exigente y puntilloso en cuanto al manejo del lenguaje. No admitía faltas de ortografía, morfología, composición ni sintaxis. Al mismo tiempo, fue generoso en su conocimiento, porque leía cuanta cosa le llegaba.
“La segunda enseñanza: rehacer lo hecho y leer todo, mientras que la tercera fue la disciplina. Creo que hasta se disciplinó para morir”, reveló.
Acerca de las críticas que recibió Zabludovsky, Cortés Camarillo explicó: “Las críticas a Jacobo han sido por la disciplina a las políticas del Estado mexicano. La empresa en la que trabajó se llama Televisa y Azcárraga Milmo dijo ‘yo soy priista, soy soldado del presidente’. Jacobo era soldado de Emilio Azcárraga.
“Todo tiene su lógica y cae en su lugar. Jacobo fue un instrumento más de un organismo de información que se llama Televisa, como Joaquín López- Dóriga lo es o Carlos Loret de Mola. No hay independencia total, ni absolutos en ningún lado. Eso es lo que pasa”, aseveró.
El también periodista expresó su tristeza ante tal pérdida, no sólo en el periodismo, sino entre sus amistades.
Paco Ignacio Taibo II
Así como existen voces que se han sumado a las muestras de cariño por el deceso del comunicador,  existen otras que, aunque reconocen la importancia de la figura pública, no pasan por alto hechos cuestionables. Tal es el caso del escritor Paco Ignacio Taibo II, quien contó que el finado llegó a recibir línea editorial a petición del gobierno.
   “No tengo nada positivo por decir. Recuerdo cruzar el pasillo de Televisa frente a su despacho y verlo recibir instrucciones de la Secretaría de Gobernación. Eso fue en 1968. No era santo de mi devoción. Fue una figura pública importante de este país, yo diría que negativa. Fue la manera como la televisión se subordinó al aparato del Estado”, comentó.
Molotov
El grupo Molotov también fue crítico de Jacobo al componerle la canción Que no te haga bobo, Jacobo.
“Es un ser humano que pierde la vida y no es agradable. Creo que es un personaje que dio muchísima información para hablar, no sólo en canciones, sino en la vida”, comentó Paco Ayala, bajista de la banda.
Agregó que Zabludovsky, en su estancia en Televisa, promovió intereses de altas esferas. Al considerarlo un manipulador, Molotv decidió dedicarle su canción, la cual incluyó en el álbum ¿Dónde jugarán las niñas?, lanzado en 1997.

Fue un jefe cálido
Por Francisca Saavedra
 “¿A dónde va?”, me preguntó desde su volvo rojo, un auto pequeño como un cohete. “La llevo, súbase, pues se va mojar, ya ve que está lloviendo”.
Era junio de 1967 y habíamos matado la clase de taller mecánico en la Voca 2, el bachillerato del Poli ubicado en el Jardín de la Ciudadela, a una calle de Televicentro.
Eran las 8 de la noche y el conductor del deportivo rojo era Jacobo Zabludovsky. No lo conocía bien, pues con mi papá sólo veía un programa los domingos que hablaba del espacio y de los cohetes que lanzaban Estados Unidos o los rusos, y ese señor de las noticias me parecía muy serio y muy “científico”.
“Vivo al sur de la ciudad”, le dije y me respondió que él también vivía en Coyoacán. Tiempo después me enteré que me mintió para que aceptara el aventón y dejara de mojarme con la lluvia.
Ahí empezó una relación que cambió mi vida. Me contagió la pasión por las noticias y durante 33 años que trabajé con él aprendí a amar el ofició y hacer de la información mi alimento diario. Casi todos los días hablaba por horas con el hombre que dicen inventó las noticias por televisión. Un hombre culto, amable y exageradamente divertido.
Jacobo Zabludovsky –contrario al periodismo de las viejas redacciones de papel- abrió las puertas de los estudios de televisión a las mujeres, para que ellas construyeran y dieran las noticias en los espacios informativos. Ellas por primera vez tomaron un lugar preponderante y no lo dejaron jamás.
De estudiante, después de esa noche lluviosa, lo visitaba muy seguido, cada que matábamos clases, pues su oficina estaba en el cuarto piso del edificio Gamboa, en la calle de Tolsá, a la vuelta de mi escuela ubicada en la calle de Tres Guerras.
O tomaba café con él muy de mañana, cuando terminaba suDiario Nescafé, o me quedaba a escuchar a su maestra particular de francés.
Jacobo tenía el oficio en los huesos y el humor a flor de piel. Un día ocurrió un asalto en un banco cerca de mi casa y hasta allá andaba reporteando Zabludovsky, mi madre había ido a comprar el pan y al verlo se acercó para saludarlo. Él muy atento le estrechó la mano y le dio un beso.
Claro que después me dijo: “dile a tu mamá que primero les dé de desayunar y que luego, se vaya de chismosita ¿eh?”
El periodista sabía construir equipos y un día, en una de esa visitas de estudiante, le conté que conocía unos amigos que como yo también tenían poliomelitis, pero que ellos eran muy valientes y hacían escultismo (eran boy scouts) y le pedí que les hiciera un reportaje. “¿Por qué no se los haces tú?”, me dijo. “Porque yo no sé”, le respondí. No aceptó mi negativa, me alentó y ofreció la ayuda. Ese día mi vida cambió.
Fui al cerro del Tepozteco, en Tepoztlán Morelos, y al pie de su campamento tome notas y muchas imágenes. En la redacción Raúl Hernández (qepd) comenzó a decirme cómo contar la historia. Al terminar, sin revisar el texto y menos la ortografía, le presenté mi nota. “Polvoriento va con “v” chica, la de las vacas”. Nunca se me olvidó.
La televisión de ese tiempo era muy rudimentaria, qué esperanzas que se grabara y se dejara la pieza hecha, la historia periodística terminada, como ahora se hace. No, se iba al estudio, corrían las imágenes, que en ese entonces se hacían en cine, y uno tenía que leerlas en el estudio en vivo y volteando al monitor de vez en cuando para empatar el dicho con las imágenes y no excederse de tiempo.
Fue mi debut esa historia, pero como toda principiante temblaba de los nervios y ni cuenta me di que Zabludovsky me había contratado al aire, también en vivo.
Nuestra redacción tenía un bolero, El Copete, un hombre calvo, entrado en años, muy platicador. Jacobo lo esperaba todos los días en su oficina. También había otro personaje muy conocido en Televisa Chapultepec, El Vaguen, que llegó lavando coches, los de moda, los Volkswagen, casi todos teníamos uno, por eso el sobrenombre. Y la gloria más grande que alcanzó El Vaguen fue tener de compadres al licenciado Zabludovsky, a Julio Iglesias y a Raphael. No tuvo más compadres famosos porque no tuvo más hijos. 
Zabludovsky era estricto, a veces estaba serio, se molestaba mucho cuando algo no salía bien, cuando fallaba la información o la imagen no llegaba. Lo enfurecía no tener una exclusiva. Pero esos momentos tensos, propios de una redacción de noticias, se hacían ligeros con detalles que él siempre tenía. Por ejemplo, él era muy amigo de las estrellas de televisión de los años 70: Alberto Cortés, Julio Iglesias y Raphael, y yo era una veinteañera, secretaria de los camarógrafos. Pero cuando iban a visitarlo, él me los llevaba al escritorio para que los saludara.
Desde ese escritorio viví y sufrí cuando los equipos que cubrían las guerras del momento en Centroamérica se lanzaban a la aventura de los conflictos. Él o la reportera, el camarógrafo y su ayudante. Ese trabajo lleno de preocupaciones lo vivía yo como si estuviera al frente, pues el mismo Zabludovsky o algún productor o coordinador se acercaban para darme instrucciones: “Si hablas con fulanito o zutanita dile que necesitamos una nota así o de esta forma”, y nuestras comunicaciones de trabajo se convertían en el encuentro amoroso de los que se arriesgaban por la información y los que sufríamos a la distancia para ponerla frente al televisor.
Guillermo Pérez Verduzco (qepd) Agustín Granados (qepd) Salvador Estrada, Ricardo Rocha, Juan José Prado, Juan Francisco Castañeda, Ana Cristina Peláez, Magdalena García de León y otros reporteros más. Arturo Velásquez, Henry Stone, Roberto Ruvalcaba y otros camarógrafos y sus ayudantes. Fue casi una década de ir y venir a Costa Rica, El Salvador y Nicaragua.
Cuando las cosas estaban tranquilas y las noticias daban un respiro, se escuchaba la voz de Jacobo que entonaba algunas notas de un famoso tango. Al saberse descubierto solamente nos volteaba a ver y sonreía.
Cada que lo escuchaba hablar tomaba nota de las referencias que hacía de hechos, eventos noticiosos, personajes, libros y corría a buscar más información. Puedo decir que esa necesidad de saber, de estar a la altura de los comentarios que escuchaba me hizo crecer y aprender como en la mejor universidad del mundo.
Una noche mataron a balazos a Genaro Vázquez, famoso guerrillero de los años 70. Al terminar el noticiero me dijo: “Francisca, ¿te vas a quedar?”. “Sí señor -le contesté-, me faltan unas cosas por terminar”. Entronces él me dejó una agenda negra de piel y me dijo: “Mira, aquí tengo los números telefónicos de muchos amigos y necesitamos que alguien nos preste un avión para ir muy temprano hasta donde mataron a este señor. Llámalos a todos, eso sí, muy correctamente discúlpate de la hora  y pide lo que se necesita en mi nombre, son sus números privados, así es que te van a escuchar”.
“Señor, ¿les puedo decir a quien mataron?”, le pregunté. “Déjame pensarlo”.
Cada que ocurrían eventos fortuitos nos reuníamos en la redacción Jacobo Zabludovsky, Fernando Alcalá y yo, y ahí se establecía un plan de cobertura emergente. Yo me encargaba de buscar a los camarógrafos y de preparar el equipo.
Temblores, incendios o accidentes repentinos nos convocaban a la redacción de inmediato. Como cuando debido a un fuerte temblor se cayó parte del edificio de la Universidad Iberoamericana, en la colonia Campestre Churubusco en la Ciudad de México, o el incendio de la tienda Astor en el centro de la ciudad, a dos calles del Zócalo. O la trágica muerte de nuestro compañero Rolando Medina en un choque automovilístico.
Viví el origen de ECO, la primera cadena en el mundo que transmitía noticias en español 24 horas al día. Teníamos que hacer 24 noticieros de una hora al día y las noticias que llenaban prácticamente los espacios eran del exterior.
Había tomado tal relevancia la figura de Jacobo Zabludovsky y la cadena ECO que nuestros compañeros corresponsales no batallaban para solicitar una entrevista con los grandes personajes de la vida pública, esos personajes identificaban nuestro distintivo en el micrófono y ellos mismos se lanzaban a pedir la cobertura. Ese nivel de importancia generó ECO en sus 10 años de existencia.
Pude hablar con algunos presidentes y sus coordinadores a nombre del licenciado Jacobo Zabludovsky para solicitar entrevistas vía satélite, como Carlos Saúl Menem, Alberto Fijimori, Carlos Andrés Pérez, Julio María Sanguinetti y otros.
También vi el profesionalismo del periodista cuando organizó la Cadena de las Américas que arrancó con una serie de entrevistas con los presidentes y primeros ministros de todas las naciones del continente. Como, para ese entonces ya era muy rápida con la máquina y había mejorado mucho mi ortografía, cada que el licenciado regresaba de sus entrevistas yo las transcribía a detalle. Y eso me enseñó mucho de cómo debe hacerse una buena entrevista.    
Con los años me nombraron Directora de Corresponsales y ahí teníamos la única guardia nocturna y yo el número de teléfono privado de Jacobo para las emergencias y las notas trascendentes. Días antes del anuncio del Nobel de Literatura en 1990 me instruyó: “Estate muy pendiente del anuncio del Nobel de Literatura y en cuanto sepas a quién se lo otorgan me avisas ¿eh? No importa la hora. Es muy importante”. Cuando lo supimos entendí por qué el apuro: el galardonado era Octavio Paz.
Él siempre estaba muy pendiente de todos, de su equipo y las puertas de su oficina siempre estaban abiertas. Como suele suceder entre miembros de una familia, un buen día me dijo: “Francisca estás engordando mucho ¿eh viejita? A partir de hoy vas a comer una lonjita de 100 gramos de pescado, una rebanada de zanahoria y una de calabaza, ¡ah! Y no más refrescos, té sin azúcar y punto, ¿me entendiste?”
Ya cuando estábamos despidiéndonos de Televisa, porque se acababa una etapa, le pregunté: “Señor dígame la verdad, ¿usted me sostuvo tanto tiempo 33 años por conmiseración, por compasión, por mi discapacidad, por mis muletas o silla de ruedas?”
 Su respuesta: “No Francisca, tú estuviste en el equipo con nosotros por tu enorme capacidad”.
*Francisca Saavedra trabajó por 33 años junto a Jacobo Zabludovsky. Llegó a ser Directora de Corresponsales y fue parte del nacimiento de ECO. 

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