miércoles, 5 de octubre de 2011

Secreto a Voces: Alberto Banuet / Columna / Oct 05

(Publicado en el Diario Milenio Tabasco)

EL CORDONAZO DE SAN FRANCISCO

Siempre he relacionado a San Francisco con las crecientes, al grado que de pequeño no entendía por qué nos odiaba si nada le habíamos hecho como para que nos pegara de esa forma.

Hoy, después de que tan venerado santo nos sigue inundando sin que le hayamos hecho algo como para que se desquitara de esa forma, ya no me cae tan mal, aunque debería, porque las méndigas crecientes son cada vez más bravas y los daños que causan a todos son incalculables.

Lo que de plano no entiendo es por qué la iglesia lo festeja el 4 cuando en realidad murió el 3 de octubre de 1226, después de escuchar la pasión de Cristo según San Juan. Tenía entonces 44 años y fue sepultado en la iglesia de San Jorge en Asís.

Interesante la historia de este hombre que nació rico y por su gusto muere pobre al renunciar a la riqueza de su familia, quien de plano no entendía que le pasaba por la cabeza.

De los pasajes interesantes de su vida, para mi destaca la parte cuando en 1224 se retiró al Monte Alvernia y se construyó ahí una pequeña celda. La única persona que lo acompañó fue el hermano León.

Es aquí donde sucedió el milagro de las estigmas en el cual quedaron impresas las señales de la pasión de Cristo en el cuerpo de Francisco. A partir de entonces llevaba las manos dentro de las mangas del hábito, medias y zapatos. Dijo que le habían sido reveladas cosas que jamás diría a hombre alguno. Un tiempo después bajó del Monte y curó a muchos enfermos.

San Francisco no quería que el estudio quitara el espíritu de su orden. Decía que sí podían estudiar siempre y cuando el estudio no les quitara tiempo de su oración y si no lo hacían por vanidad. Temía que la ciencia se convirtiera en enemiga de la pobreza, cuando en realidad hoy sabemos que es exactamente al contrario, pero bueno, era santo, no sabio.

Muchos católicos que asisten a misa no saben que el origen de la frase “la paz del Señor sea contigo” es la que San Pancho usaba cuando saludaba a la gente, asunto que se agradece, porque dio pie a que podamos saludar de beso a nuestras vecinas en misa.

Como sea, el festejo de San Francisco se relaciona directamente con las crecientes anuales y es un fenómeno que no falla, de manera que hay que estar preparados, prenderle una veladora al santo que la merezca, me refiero espiritual, físicamente y políticamente y rogarle al santo que más confianza le tengan, que el Obispo deje de estar jorobando al padre Avelino. Veremos si se le hace el milagrito.

Y ya me voy porque tengo que cantar en misa de doce.

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