lunes, 3 de octubre de 2011

Opinión / Víctor Manuel Barceló R. / Oct 03

Con motivo de las nueve décadas de la SEP.

El tres de octubre se cumplen 90 años de existencia de la Secretaría de Educación Pública en México. Para quienes incursionamos en actividades docentes o administrativas de tan importante área de la administración pública, tiene resonancias especiales y, en ocasiones añoranzas. Las primera surgidas de intereses, porque es el ámbito en que el poder público encauza todo su potencial –junto a Salud- para crear fortalezas que impulsen a quienes se preparan en las aulas o en actividades no escolarizadas, en el logro de competencias para la vida y de por vida.

Las añoranzas son más bien subjetivas, nacidas de la exploración interior, que nos llevan –por ejemplo- a ver como el Normalismo (sustento doctrinario para la acción magisterial que nos inculcó la entrega a tan vital misión, en calidad de apostolado) se altera en la conciencia de los maestros y pasa por etapas de plena decadencia. El incremento de la lucha salarial que emprendimos, en los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado, con el afán de reivindicar la merecida paga del profesorado, rezagado por aquellos tiempos, frente a otros sectores, junto a cambios que sufrió el país –en su vida económica, política y social- impactaron en nuestra percepción de tan vital tarea, para la formación de una nación fuerte y competitiva.

Ahora vivimos un momento fundamental. Aquellas circunstancias de conflicto por ingresos y otras prestaciones, se atemperaron. La sociedad, en especial los padres de familia, también se impactaron negativamente en su economía y ahora consideran las razones de la lucha magisterial. La madurez hacia la que avanza el Sindicato y el acomodo de sus conflictos con el poder público, si bien no resuelven plenamente la relación, esta llega a entendimientos en que se conjugan ingreso y productividad laboral. La lucha no cede, pero se comprendió que no puede paralizar la educación, salvo riesgo de afectar aún más a la nación y encerrarnos en un círculo vicioso de enfrentamiento-arreglos-enfrentamiento, que nos arrastraba al abismo.

Las que denomino fórmulas de avenencia son resultados del razonamiento e investigación a dos puntas: el gremio magisterial y la autoridad educativa federal y estatal. Por su lado y en conjunto, las dos fuerzas primordiales para decidir la ruta del proceso de enseñanza: analizan, investigan y conjugan resultados. Hoy la educación en su última expresión, es resultado de adaptaciones al medio de ingentes teorías pedagógicas internacionales, que evolucionan gracias al empeño de sus educadores. Así, de momentos en que la niñez y juventud aprendían de manera libresca, obedeciendo la palabra del maestro (Magister Dixit) y ellos oían; al reciente, en que ese docente, con dotes de guía, en su enseñanza-aprendizaje, incorpora información a las frescas mentes de sus pupilos, acercándoles armaduras para seguir adelante. Las competencias adquiridas les forman como líderes en su entorno familiar y local, impulsándoles a las mejores posiciones de vida y para toda la vida.

La cobertura universal que se tiene en la enseñanza básica es constante para ascenderla a la preparatoria y ampliar los horizontes de la universidad. El esfuerzo es intenso, pero no suficiente. En algunos rubros urgen mayores recursos para acompañar el paso de otras actividades y lograr la educación integral para todos. ¿Qué se hace para ello? El acompañamiento entre los tres órdenes de gobierno y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación es fundamental. Su interacción corresponsable, fortalece las rutas actuales de nuestro empeño y cooperará a superar vicios, que vienen impactando negativamente en el sistema educativo.

El trípode que sostiene y puede impulsar con mayor vigor lo ya avanzado, científica y técnicamente, para una educación de calidad lo integran: maestros, alumnos y padres de familia. Impulsar el liderazgo de nuestros hijos y alumnos para llegar “Todos juntos y a tiempo” al desarrollo sustentable, amerita una tarea profunda y definitiva, incorporando la conciencia de los padres en las rutas hacia la educación de calidad, claramente definidas por maestros y autoridades.

La educación para el siglo que vivimos, requiere nuevas tácticas para el aprendizaje: actitudes para ser; aptitudes intelectivas para pensar y procedimentales para hacer, a fin de llegar con los contenidos, a saber y en conjunto adquirir la capacidad de competir, pero desde un liderazgo fortalecido y en evolución constante. Esto conjuga el nuevo modelo de aprendizaje para el liderazgo. Lo requerimos para acentuar la presencia de mexicanos en la evolución nacional; nos urge para preservar y ampliar nuestra relación con otras naciones, en igualdad y competencia.

Hay expedientes novedosos de compromiso entre maestros y autoridades. El acuerdo para el impulso de la Calidad Educativa SEP-SNTE -suscrito apenas hace 5 meses en Puebla- incorporó a tareas sustantivas a 600 maestros que servían a sus compañeros de gremio; las negociaciones para salario y prestaciones de este año, inciden de modo singular y único, para que el magisterio insista en una ruta de mejora en su desempeño y recuperación. Hoy tienden a ser trabajadores del conocimiento, la productividad en su noble ocupación cotidiana impulsa a recuperar: fe en sí mismos –quienes la tuviesen perdida- junto a la alegría de ver el crecimiento integral de sus alumnos.

Aquí vamos, tras doscientos años de instrucción pública con momentos luminosos pero deshilvanados y el lapso final de noventa años. Sigamos el impulso logrado, aceleremos el paso. La educación no es proceso de resultados inmediatos. Con entrega, objetividad y patriotismo, podemos ir apreciando en próximos años, no solo repunte y mejoría en resultados de las pruebas de Enlace y Pisa, que nos comparan con más de tres decenas de países del mundo, sino la consolidación de una conciencia educativa, integrada definitivamente a la búsqueda del bienestar de los alumnos, de los maestros y de todos los padres de familia, que integran la población mexicana, esperanzados en lo que juntos podamos construir.

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com 2-Oct-2011.

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