viernes, 26 de agosto de 2016

TRIBUNA POLÍTICA / Gonzalo Ruíz Glori / Tabasco rehén de la corrupción / Columna / Vier Agos 26

Tribuna Política 

Por: Gonzalo Ruíz Glori

Tabasco rehén de la corrupción

En el primer año de su gobierno Arturo Núñez señaló que dividiría su sexenio en tres etapas, siendo la tercera contemplada para los dos últimos años de su mandato, la de crecimiento, y así lo acaba de ratificar en una entrevista reciente, a todas luces hablar de crecimiento, en términos generales, resulta una falacia, porque la economía local está colapsada, en la actualidad la entidad ocupa el primer lugar en desempleo y vienen sin duda a empeorar la crisis económica los altos índices de inseguridad; asimismo Arturo Núñez reconoció que hay claro oscuros en la situación actual del estado y que pese a las acciones del programa de la reactivación económica integral que implementó el gobierno federal en el estado, no se han logrado los resultados esperados.

Lo anterior, hace evidente la necesidad de realizar más acciones que permitan sacar al estado del atolladero; y como no va a ser insuficiente el apoyo federal, si el estado no actúa en consecuencia, pide apoyo para la micro, pequeña y mediana industria, pero no hace un mayor esfuerzo por pagarle a los comerciantes con los que tiene adeudo el gobierno estatal, porque aunque se disculpen diciendo que es deuda heredada de la anterior administración, lo cierto es que ya tenían presupuestado quinientos millones para dichos pagos, lo que no representa ni el 30% del adeudo contraído, pero que además no los han pagado aún a sabiendas que están prácticamente en quiebra esos comerciantes, según aseguró el mandatario empezarán a pagarles el próximo mes.

En resumen, resulta un insulto a la inteligencia de los tabasqueños, que Arturo Núñez venga a decirnos alegremente que para finales de año, en seguridad “empezaremos a ver una luz al final del túnel”, cuándo acaba de cambiar al secretario de Seguridad Pública y anunciar nuevas estrategias para el combate a la inseguridad, que dicho sea de paso quien sabe qué resultados se obtengan.

Asegurar que para el 2017 se verá una mejoría en la economía estatal, suena descabellado y muy optimista, debería ser un poco más realista el mandatario, pues está basando su predicción en la tercera licitación de la primera ronda de licitaciones hechas por las autoridades de hidrocarburos en el país, según qué porque las obras licitadas comprenden campos y pozos maduros localizados en territorio continental de Tabasco, donde está confirmado que si hay petróleo, y qué los que ganaron las licitaciones ya están prestos a empezar a trabajar, por lo que veremos los primeros resultados el próximo año.

Sin afán de pesimismo, y mucho menos de desear que al estado le vaya mal, se debe señalar que no debe “hablarse” en estos momentos de un repunte de la economía local, cuando no se sabe cuántos empleos se generarán de la industria petrolera y mucho menos cuántos aportará la industria no petrolera; cómo podemos ver actualmente nos encontramos en un momento de transición de la economía local, misma que quieran aceptar o no las autoridades estatales se ve afectada por la inseguridad y su alto impacto social.

No se puede hablar plenamente de un proceso de desarrollo económico integral, cuando el factor social se ve afectado por la inseguridad y sus terribles impactos, que traen como consecuencia vivir en la incertidumbre que produce el miedo de saber que la autoridad no es capaz de combatir con éxito la inseguridad, y que ni siquiera logra sancionar conforme a derecho a quienes quebrantan el orden jurídico. Así quién se arriesga a invertir en Tabasco, si el robo a comercio es altísimo y en secuestros la entidad ocupa a nivel nacional un insultante segundo lugar.

Desde la perspectiva que se analice, Tabasco atraviesa un momento crítico, en el que su economía se contrae por la indefinición del rumbo de las acciones que asume la actual administración en el combate a la inseguridad, por lo que mientras esas políticas públicas no se vean reflejadas en una disminución de la inseguridad, aunque se logren algunos avances, seguiremos experimentando un estancamiento económico.

Lo anterior, incrementa el aumento de la pobreza, hoy en día en la entidad las desigualdades son evidentes, la crisis del desempleo agravó la pérdida del poder adquisitivo de grandes masas de la población, lo que se refleja en la incapacidad de cientos de miles y quizá hasta millones de jefes de familia que no pueden obtener los recursos necesarios para la subsistencia de sus hijos; cuando el hambre oprime puede suceder cualquier cosa, por mientras se ve reflejada ésta hambre en una mayúscula inseguridad.

En Tabasco no hay acceso a la justicia social y mucho menos a la justicia legal, porque prevalece la corrupción de las autoridades y la impunidad manifiesta; por eso, se ha perdido la confianza en el “gobierno del cambio verdadero”, la mayoría de los tabasqueños y los avecindados en el estado, ósea la población en general desconfía de las instituciones, particularmente de las encargadas de procurar la paz y la seguridad pública.

Igualmente aumenta la desconfianza en las autoridades de procuración e impartición de justicia; situación que de no cambiar, continuará impidiendo el desarrollo de la entidad. Hay quienes aseguran que el desarrollo no puede entenderse sin la justicia social, sin condiciones de igualdad, que establezcan las oportunidades para todos, la situación actual es de sentido común, el pueblo tiene hambre, y tiene hambre porque no tiene empleo, y no hay empleos porque el gobierno estatal no ha creado las condiciones necesarias para que el estado pueda desarrollarse, los empleos los crean las inversiones y los capitales se invierten donde hay un marco jurídico que le garantice la seguridad de sus inversiones, ¿Usted amable lector cree que en estos momentos Tabasco reúne esas condiciones necesarias para la generación de empleos?

Crece la percepción ciudadana en todos los rubros que le pegan a la estabilidad social, económica y ojo, a la gobernabilidad de un estado, los altos índices que reportan las encuestas del INEGI establecen que la Ciudad de Villahermosa es la más insegura del país con un 95%; el 55.8% afirma haber tenido experiencias con actos de corrupción; 38.3% dijeron haber percibido la corrupción frecuentemente; el 76.85% de los tabasqueños creen que existe corrupción en trámites de oficinas de gobierno, muy por encima de la media nacional que es de 59.71%; 94% de los tabasqueños consideran corruptos a los partidos políticos; el 81.9% considera corruptos a los organismos electorales, y el 92.5 de los tabasqueños considera corruptos a los policías. Estas cifras dadas a conocer por el INEGI reflejan que para los tabasqueños la percepción de corrupción e inseguridad son muy altos, por ello la fuga de capitales locales y la falta de inversión en el estado.

Estos y otros resultados oficiales emitidos a nivel Nacional, hacen ratificar la opinión generalizada, de que la política económica, social y de seguridad del Gobierno de Arturo Núñez, es una política fallida, lo que hace sustentar escenarios diferentes a los que él describe. En síntesis la población de Tabasco ya no confía en el gobierno del cambio verdadero de Arturo Núñez. Hasta La próxima entrega.

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