PAN y masonesHaz el bien y deja hablar a los hombres.
Ama a los buenos, compadece a los débiles,
Huye de los malvados; mas no odies a nadie.
Se el padre de los pobres; cada suspiro que
tu dureza les arranque, será una maldición que
caerá sobre tu cabeza. Código Moral Masónico
La
reunión, ese 13 de junio, no fue en alguno de los templos. Ni el salón de la
gran logia o en pasos perdidos, sino en las propias oficinas del gran maestro de
la masonería tabasqueña, Rufo Manuel Olán Palacio. Extrañamente el candidato a
gobernador que había acudido no era de algún partido considerado liberal o de
izquierda, sino del PAN, históricamente ligado a la derecha.
Cuestiones
de la política. Los tres aspirantes, empero, se reunieron antes con el obispo
de Tabasco. Esa sí tres reuniones en lo oscurito, en lo secreto, en un colegio
confesional. Sólo trascendió lo que el prelado quiso decir y lo poco que los
candidatos revelaron a la prensa.
Lo
de la Gran Logia
de Estado “Restauración” fue un evento discreto al que llegaron cuatro
candidatos panistas: Gerardo Priego Tapia, a gobernador; Gonzálo Fócil, a
presidente municipal de Centro; Roberto Menchaca, a diputado federal y Emilio
Dupeyrón Díaz, a presidente municipal de Teapa. Los dos últimos, miembros de la
masonería.
Dirigentes
de la augusta institución y de algunas logias estuvieron con los candidatos,
que al ingresar a la oficina vieron un cuadro de Benito Juárez, con los arreos
de maestro masón.
En
otro sitio, éste perteneciente al filosofismo masónico, estaban las fotos de
algunos de los gobernadores tabasqueños que han sido masones. El último de
ellos fue Manuel Andrade. Antes habían sido Leandro Rovirosa, Enrique González
Pedrero, José María Peralta López y Salvador Neme Castillo.
Nadie,
tal vez, le dijo a Gerardo Priego que, como estos, otros gobernantes de Tabasco
han recibido en la masonería la luz, han labrado la piedra y han escuadrado su
actuar en la vida política, trazado con el compás su obra. Uno de ellos Pedro
C. Colorado, que el mismo día de asumir el cargo, el 28 de agosto de 1915, fue
asesinado. En esa lista discreta, han sido gobernadores de Tabasco: Gregorio Méndez Magaña, Eusebio Castillo
Zamudio, Augusto Hernández Olivé, Miguel Orrico de los Llanos, entre otros.
Su
generalización, sin embargo, al acusar a los últimos gobernadores como
“emperadores a los que no se les pide cuenta”, alcanzó a algunos de estos
mandatarios.
Se
trataba de escuchar a uno de los candidatos. Sin ceremonias, sin algún acto
litúrgico, extratemplos. Una reunión profana. Sin los arreos masónicos.
Únicamente una que otra palabra y el español antiguo utilizado en los trabajos
masónicos podría revelar, dejar entrever, a los candidatos no masones que se estaba en
un evento con una de las instituciones que ha preservado un poco de misterio de
escuela de instrucción de la moral y la virtud.
Los
temas —como sucede en los trabajos de logias, en los trazados masónicos— eran
esta vez “por bien de la humanidad”. El dirigente de la masonería simbólica
tabasqueña insiste en que se debe voltear a ver a los pobres, voltear a ver el
campo. “Pemex trajo adelanto, pero dejará rezago, sembrado de miseria a
Tabasco”, advierte.
Al
abordar la seguridad, el gran maestro del rito escocés, antiguo y aceptado,
dijo que se debe entender que no todo es delincuencia organizada, pero la
ciudadanía está inerme. Y que es bueno que en el derecho no se atienda sólo a
la víctima y al ofensor, sino al testigo.
“Que
a la niñez y a la juventud, en la educación, es necesario que no sólo se le
enseñe derechos sino también responsabilidades”.
Acerca
de los procesos electorales dijo “el hermano Rufo” que en la política cada tres
años las familias se dividen, por lo que se debe concientizar a la ciudadanía
para que estos eventos lo vean como algo natural, no que todos salgamos
golpeados sin saber porqué.
Gerardo
Priego dijo que los gobernantes no son emperadores, sino empleados del pueblo.
A los emperadores no se les pide cuenta y se autocalificó como incorruptible.
Explicó que su lema “Yo no te voy a robar” se da en un ambiente en el que de no
cambiarse habrá quien después diga: “yo no te voy a matar”.
Censuró
el candidato panista varias acciones de los pasados gobiernos priístas, entre
ellas, la forma en que se han dado notarías públicas.
Ante
los masones insistió que a los políticos, a los gobernantes, se les debe
desnudar sus inmoralidades, sus corrupciones y “ponerles agarraderas para que
el pueblo los controle”.
Entre
esos controles, esas agarraderas, menciòno independizar de verdad el Poder
Judicial, con presupuesto autónomo; el referendum cada tres años para que el
pueblo destituya o ratifique al gobernador; la iniciativa ciudadana en las propuestas
de leyes y reformas legales: que hay no se tenga que andar “mendigando” para
que un diputado presente algo que el pueblo propone; y que haya consejos
ciudadanos en todas las secretarías de gobierno.
No
se esperó que fuera medianoche en punto para terminar la reunión que pudo ser
calificada como justa y en vías de perfección.
LADO
CLARO
Masonería
y otras instituciones de orden espiritual debieron ser visitadas por los
candidatos a gobernador de Tabasco. No sólo el obispo, no sólo la religión
católica.
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