http://jhsantiago@prodigy.net.mx Es periodista y editor, egresado de la UNAM. Ha sido productor de programas especiales en Radio Educación; editorialista en UnomásUno, La Jornada, El Financiero.Ha sido coordinador de opinión en El Financiero y director de opinión de El Universal. Ha coordinado suplementos de cultura política como Zona Abierta y Bucareli Ocho.Como editor ha sido director de publicaciones de la SEP, del Senado de la República, del Instituto de Cultura de Tabasco, de la UNESCO y de Le Monde diplomatique
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Joel Hernández Santiago
Bullying: “¡Mátalo…mátalo!”
Hoja Volante
Joel Hernández Santiago I 26/05/2014 ,12:00 am / Publicado en Eje Central
Por muchos años, en las escuelas de educación básica de todo el mundo han existido los alumnos o alumnas abusivos, ‘los gandallas’, ‘los cabrones’, los que a golpes imponen su micro ley, los que amenazan, trasgreden y agreden a sus compañeros.
En México, los maestros conocían el problema y tenían identificados a los agresores, pero consideraban los hechos como una “simple indisciplina” y, acaso, de pronto, lo solucionaban con un ‘jalón de orejas’ o un ‘coscorrón’… Cuando esto se solventaba así… Ya no.
A veces aquellos abusos se solucionaban cuando aparecía otro alumno que no se dejaba y que ponía en orden al ‘golpeador’. “El valiente vive, mientras que el cobarde quiere”, se decía. De entonces a la fecha se ha pasado del empujón a hechos espeluznantes.
El martes 20 de mayo pasado, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, murió un niño de 12 años que fue acosado por alumnos de la Secundaria No. 7. Cursaba el primer año. Se presume homicidio.
Dos días después ocurrió otro hecho: en Amozoc, Puebla, una alumna de la Secundaria Ignacio Zaragoza fue a parar al hospital con lesiones. Otra alumna la golpeo a 150 metros de la escuela. Los maestros dicen que como no fue en la escuela misma, pues que no hay responsabilidad.
Apenas el 11 de noviembre de 2013, la OCDE señaló que “México ocupa el primer lugar internacional en casos de bullyingentre estudiantes de secundaria. Que el número de casos de acoso escolar va en aumento en México y que afecta a 40 por ciento de los 18.7 millones de alumnos de educación básica: 4 de cada 10 niños sufren acoso”.
Por esos mismos días un estudio de la empresa de seguridad informática McAfee, señalaba que el 47 por ciento de los jóvenes entre 12 y 16 años en México sufrió algún tipo de agresión a través de las redes sociales.
El 14 de diciembre de 2013 la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos de la Cámara de Diputados “exhortó a las dependencias federales y estatales a que garantizaran la preservación de la integridad física, mental y social, con apoyo sicológico, tanto para las víctimas como para los agresores…”
La mayoría de las organizaciones e instituciones que han advertido del incremento extremo de acoso escolar en México lo categorizan: Sexual: se presenta un acoso, inducción o abuso sexual; Exclusión social: ignoran a la persona, los aíslan, lo excluyen; Verbal: insultos en público, humillación; Psicológico: persecución para intimidar, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas; Físico: golpes, empujones, individual o en grupo…
La expresión violenta de alumnos hacia alumnos en los espacios escolares cada día se extrema más:
Un niño de 12 años fue golpeado brutalmente por sus compañeros de secundaria, en Guanajuato, por negarse a fumar. Un niño de 6 años fue encerrado por otro grupo de mayor edad en el baño de una primaria luego de cortarle el prepucio. En Puebla un muchacho de doce años perdió parcialmente la movilidad del cuerpo y no tiene la mitad del cráneo porque su cerebro se inflamó como consecuencia de la golpiza que le dieron cinco niños de una secundaria en Amozoc.
En Sonora, en 2013 un niño intentó asfixiar a una compañera por hablar con un acento distinto. Ese mismo año, dos adolescentes de 15 años de Zapopan, Jalisco, fueron asesinados porque maltrataron y se burlaron de un compañero. Una niña de origen mixteco, en una secundaria del DF, fue agredida con golpes en el cuerpo y rasguños en la cara por su origen étnico.
Existe cobro de piso o cobro de cuotas en primarias y secundarias en prácticas en las que los menores imitan al crimen organizado…
Mucho tiene que ver el entorno criminal que se vive gran parte del territorio nacional. Es un estado de desgracia que no se resuelve; que se ha incrementado y que, por otro lado, ha permeado en el ánimo de muchos que ven en la confrontación una forma de desahogo sicológico y social.
Contribuye a ello, también, la exaltación a la violencia que se transmite a través de películas de factura sangrienta de origen estadounidense y que las televisoras comerciales de México (Televisa-Televisión Azteca) repiten hasta el cansancio, fomentando así el acoso escolar y la violencia extrema entre adultos, como solución y gloria.
Se evita el acceso a los valores éticos, humanos y sociales, artísticos y culturales que se expresan en otro tipo del cine o televisión a los que les cierran la puerta. Parece que no importa, pero sí. En México se ha construido un espacio apropiado para la violencia y la confrontación social.
El gobierno federal de México y los gobiernos estatales y municipales se entienden como gobierno en tono político y administrativo: lo social queda a la deriva y es, en lo social, en donde se encuentran ya las contradicciones: el acoso escolar es una expresión del todo violento en México…
¿Quién se hace cargo de la situación? ¿Qué dicen los partidos políticos imbuidos en sus propios intereses políticos? ¿Qué dicen los legisladores aparte de aprobar-aprobar-aprobar?
¿Qué dice el presidente Enrique Peña Nieto del país cada día más violento y mortal, aun entre niños? ¿Y los gobernadores de los estados de la República que también son responsables? ¿Y la CNDH y sus interminables quejas y recomendaciones sin futuro?… Vaya pues.
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