Duerme, pero a “tus horas”
Alterar el ciclo circadiano afecta a los adolescentes
Sábado, 5 de noviembre de 2016 - Edición impresaPublicado en el Diario de Yucatán
“Lo que tiene el mayor impacto no es cuánto tiempo se duerma, sino cuándo se duerme en relación con los ritmos circadianos naturales del cuerpo y cómo afecta la falta de sueño”, explica la Dra. Judith Owens, directora de medicina del sueño del Hospital Pediátrico de Boston.
En el estudio, Owens y sus colaboradores realizaron una encuesta en línea de más de 2,000 estudiantes de séptimo a décimo primer cursos de 19 escuelas en el condado de Fairfax, en Virginia. Se preguntó a los participantes cuánto tiempo dormían, si tenían sueño durante el día, a qué hora se levantaban por la mañana y si eran noctámbulos o madrugadores.
Los investigadores también midieron la conducta emocional y las habilidades de pensamiento, y tomaron en cuenta las condiciones socioeconómicas y las afecciones de salud mental.
Los investigadores encontraron que alrededor de 22 por ciento de los adolescentes dormía menos de siete horas en las noches de escuela. Pero lo que afectaba su conducta y sus habilidades de pensamiento no era la cantidad de tiempo que dormían, sino tener sueño durante el día junto con estar despiertos hasta tarde de la noche.
Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 3 de noviembre de la revista Pediatrics y fueron difundidos por HealthDay News.
Un especialista en medicina del sueño explicó la conexión entre el sueño y la autorregulación durante el día. “El ritmo circadiano es un reloj corporal interno que afecta a la fisiología y metabolismo del cuerpo”, dijo el Dr. Sujay Kansagra, director del programa de medicina del sueño y neurología pediátrica del Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos.
Un rol importante del ritmo circadiano es manejar los ciclos de sueño y vigilia, dijo Kansagra, coautor de un editorial que acompañó al estudio en la revista.
“Cuando se trata de los efectos del sueño y de la fisiología del sueño en el funcionamiento diurno, debemos ver más allá de la cantidad de horas que dormimos”, planteó.
Otros factores importantes también tienen un rol, como la configuración del reloj corporal interno y cuánto sueño se tiene durante el día, anotó.
Los adolescentes tienen una preferencia natural por ser noctámbulos, lo que podría afectar sus capacidades de pensamiento y control emocional durante el día, sugirió Kansagra.
“Un cambio modificable importante que los adolecentes pueden realizar es evitar la luz excesiva de la televisión, computadoras portátiles y ‘smartphones’ tarde en la noche, porque la exposición a la luz hace que el reloj corporal cambie a un horario más tardío”, señaló.

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