General Motors o Nissan podrían seguir los pasos de Ford, advierten
Publicado en el DIARIO DE CHIAPAS
La decisión de Ford de no construir una planta en San Luis Potosí pone a la empresa en una encrucijada, considera Violeta Rodríguez del Villar, profesora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Por un lado la empresa no desea perder el acceso a su principal mercado y por el otro no puede sacrificar su rentabilidad, la cual es muy baja en Estados Unidos pues fabricar un carro ahí es 40 por ciento más caro que en México. La disparidad de costos de manufactura obligó a la firma a instalarse en territorio con manos de obra barata a fin de evitar la bancarrota, indicó la académica.
Rodríguez del Villar aseguró en entrevista con UNAM Global que dicha encrucijada explica por que Ford no retiró del todo su inversión en nuestro país, ya que de los mil 600 millones de dólares que iba a invertir en San Luis Potosí, destinará la mitad a expandir sus instalaciones en Sonora, Guanajuato, Chihuahua y Estado de México.
“Para hacer frente a empresas tan competitivas como las chinas o japonesas debe producir a costos más bajos que los garantizados por la economía estadounidense”, subrayó.
Para cumplir con sus promesas de campaña, Donald Trump “ha amenazado” con la imposición de aranceles de hasta un 35 por ciento a empresas que deslocalicen su producción, llevando sus operaciones al exterior.
La investigadora considera que si bien Ford no admite haber cedido a esa amenaza, “es obvio que sí tuvo efecto”. Sin embargo, “cancelar la planta potosina sin abandonar al país es la manera que halló para conciliar esta exigencia presidencial con la necesidad de mantener su rentabilidad”, asegura.
El panorama que la investigadora augura para Ford es manufacturar en Estados Unidos automóviles eléctricos e híbridos mientras que en México se ensamblarán vehículos más pequeños. Esta estrategia implicará una afectación “quizá no muy importante en términos brutos pero sí lo suficiente como para desestabilizar la economía”, sentenció.
El efecto de la decisión de Ford se aprecia en “cómo ha desalentado la inversión externa de corto plazo”.
Otras empresas como General Motors o Nissan podrían replicar el ejemplo de Ford, al ser sumamente dependientes de Estados Unidos. Sin embargo, es poco probable que otras como Toyota den el mismo paso pues su prioridad es conservar sus mercados y para ello es necesario ofrecer precios de venta mucho más bajos de los que obtendrían si pagaran la mano de obra calificada como la estadounidense.

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