* CRÓNICA DE VERANO
Juan José Sánchez Gálvez
laposta_1@hotmail.com
Publicado en el Diario OLMECA
VIERNES SOCIAL 1.- Me duele que los visitantes se lleven una mala impresión de la ciudad de Villahermosa, sobre todo aquellos que por motivo de negocios o de relaciones familiares han visitado la capital del estado frecuentemente desde hace años y han visto su evolución, de una ciudad atractiva, armoniosa y segura, con un dulce sabor provinciano que en alguna ocasión les movió el deseo de quedarse, a una ciudad convertida en un desastre, desarticulada, sucia, destruida. Esta semana acompañé a unos amigos y amigas que viajan constantemente por todo el país y que por motivos de fuerza mayor pasaron unos días en Villahermosa, días que según sus propias palabras, fueron un calvario. Al conocer su opinión de la ciudad traté de justificar el caos en que vivimos argumentando que después de la inundación de 2007 Villahermosa sufrió serios daños en su equipamiento urbano y cayó en depresión. Pordiositosanto.
VIERNES SOCIAL 2.- No los convencí, me respondieron que hasta las zonas donde no llega el agua y que conocieron hace tiempo, están peor que antes. Entonces tratando de salvar la dignidad de la ciudad, agregué que no es que Villahermosa esté destruida, es que en comparación con otros estados del Sureste se ha quedado rezagada y las actividades petroleras cada vez más intensas no le han dado tiempo de reponerse, y creo que el remiendo resultó peor pues luego vino el cuestionamiento a las autoridades y la pregunta obligada ¿Por qué en Campeche si han podido ordenar y embellecer su ciudad con los pocos recursos que tienen y en Villahermosa no? Tuve que bajar la cabeza y darme por vencido, sí esa es la opinión de nuestros visitantes, es respetable y hay que tomarla en cuenta para corregir el rumbo.
VIERNES SOCIAL 3.- Tratando se mostrarle la belleza de la ciudad los llevé a la Zona Luz para que vieran los arreglos que se han hecho a las fachadas, sus calles adoquinadas, los museos y el palacio de gobierno con su explanada. No hubo nada que se detuvieran a admirar; basura por todos lados, coches estacionados obstruyendo el paso, muchos ambulantes y preguntaron que era ese monumento oxidado que se veía imponente al terminar la calle. Les dije que era la antorcha conmemorativa al Bicentenario y traté de justificar que el color óxido era el último grito de la moda en la escultura contemporánea, pero no quedaron muy convencidos pues en un anuncio de turismo aparece esa antorcha bien pintada. No los llevé a conocer el malecón para evitar más comentarios ingratos.
LA CAMINERA.- Qué pena he pasado estos días que me tocó ser anfitrión de un grupo de visitantes, dónde quiera me salían baches al paso, policías de tránsito con ganas de morder, ni un bendito lugar dónde estacionarse, materiales de construcción en la vía pública, fugas de agua, conductores con ganas de pelear, fuentes sin funcionar, banquetas usadas de estacionamiento, parques y jardines abandonados, sin árboles y convertidos en basureros, incluso un centro recolector de basura en plena calle Juárez, casi frente al Fonacot; calles sin nomenclatura, entre otras cosas. Lo único que salvó del fracaso mi tarea de guía de turistas, fue la jovialidad de la gente de mi pueblo que los supo atender y mostrar su mejor rostro a pesar de la desesperanza. Sea por Dios.
laposta_1@hotmail.com
Publicado en el Diario OLMECA
VIERNES SOCIAL 1.- Me duele que los visitantes se lleven una mala impresión de la ciudad de Villahermosa, sobre todo aquellos que por motivo de negocios o de relaciones familiares han visitado la capital del estado frecuentemente desde hace años y han visto su evolución, de una ciudad atractiva, armoniosa y segura, con un dulce sabor provinciano que en alguna ocasión les movió el deseo de quedarse, a una ciudad convertida en un desastre, desarticulada, sucia, destruida. Esta semana acompañé a unos amigos y amigas que viajan constantemente por todo el país y que por motivos de fuerza mayor pasaron unos días en Villahermosa, días que según sus propias palabras, fueron un calvario. Al conocer su opinión de la ciudad traté de justificar el caos en que vivimos argumentando que después de la inundación de 2007 Villahermosa sufrió serios daños en su equipamiento urbano y cayó en depresión. Pordiositosanto.
VIERNES SOCIAL 2.- No los convencí, me respondieron que hasta las zonas donde no llega el agua y que conocieron hace tiempo, están peor que antes. Entonces tratando de salvar la dignidad de la ciudad, agregué que no es que Villahermosa esté destruida, es que en comparación con otros estados del Sureste se ha quedado rezagada y las actividades petroleras cada vez más intensas no le han dado tiempo de reponerse, y creo que el remiendo resultó peor pues luego vino el cuestionamiento a las autoridades y la pregunta obligada ¿Por qué en Campeche si han podido ordenar y embellecer su ciudad con los pocos recursos que tienen y en Villahermosa no? Tuve que bajar la cabeza y darme por vencido, sí esa es la opinión de nuestros visitantes, es respetable y hay que tomarla en cuenta para corregir el rumbo.
VIERNES SOCIAL 3.- Tratando se mostrarle la belleza de la ciudad los llevé a la Zona Luz para que vieran los arreglos que se han hecho a las fachadas, sus calles adoquinadas, los museos y el palacio de gobierno con su explanada. No hubo nada que se detuvieran a admirar; basura por todos lados, coches estacionados obstruyendo el paso, muchos ambulantes y preguntaron que era ese monumento oxidado que se veía imponente al terminar la calle. Les dije que era la antorcha conmemorativa al Bicentenario y traté de justificar que el color óxido era el último grito de la moda en la escultura contemporánea, pero no quedaron muy convencidos pues en un anuncio de turismo aparece esa antorcha bien pintada. No los llevé a conocer el malecón para evitar más comentarios ingratos.
LA CAMINERA.- Qué pena he pasado estos días que me tocó ser anfitrión de un grupo de visitantes, dónde quiera me salían baches al paso, policías de tránsito con ganas de morder, ni un bendito lugar dónde estacionarse, materiales de construcción en la vía pública, fugas de agua, conductores con ganas de pelear, fuentes sin funcionar, banquetas usadas de estacionamiento, parques y jardines abandonados, sin árboles y convertidos en basureros, incluso un centro recolector de basura en plena calle Juárez, casi frente al Fonacot; calles sin nomenclatura, entre otras cosas. Lo único que salvó del fracaso mi tarea de guía de turistas, fue la jovialidad de la gente de mi pueblo que los supo atender y mostrar su mejor rostro a pesar de la desesperanza. Sea por Dios.
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