José Luis Gutiérrez Gutiérrez
jlggutierrez@hotmail.com
Publicado en el Diario El Heraldo de Tabasco
RAMPLÓN OPORTUNISMO
Beneficiaria y cómplice -por comisión u omisión- del descarado latrocinio de la administración “granierista”, Lorena Beaurregard de los Santos, volvió a hacer gala de su ramplón oportunismo, al enviar un comunicado en donde aplaude, y cuestiona a la vez, la decisión del gobernador Arturo Núñez Jiménez de cancelar el Impuesto Estatal Vehicular (IEV).
Cuando moral, ética y políticamente debió por lo menos consultarlo con el ex presidente del PRI estatal, Mario Rafael Llergo Latournerie, quien es el que desde el año pasado, encabezó la lucha no solo política y mediática, sino legalmente a favor de la derogación del IEV.
En lugar de comerse la ex diputada todo el pastel, como es su costumbre, hubiera convencido no nada más al también aspirante a la alcaldía de Centro, sino a la propia dirigencia priista, para hacer conjuntamente un pronunciamiento serio, responsable, con eco nacional y estatal. No que por quererse pasar de lista, prácticamente se perdió su comunicado.
La ambición, el protagonismo y el exhibicionismo no solo le ganaron de nuevo, sino que literalmente la encueraron, desnudaron, empelotaron, enseñando toda su vileza, ruindad, y sobre todo su falta de profesionalismo político. Actúo como decimos coloquialmente con las vísceras.
Dejó ir una magnífica y brillante oportunidad para balconear públicamente a sus contumaces detractores y contestatarios políticos, y si no lo consiguió, fue por quererse montar arriba de una demanda social que ya traía dueño desde mediado de 2013.
Fue también el caso patético del legislador oportunista de Roger Arias Pérez, que armó su “pancho” fuera de tiempo, pues mientras estuvo de luna de miel con el PRD y sus aliados políticos jamás de los jamases se pronunció en contra del IEV.
Si bien es cierto que Mario Rafael Llergo Latournerie no fue el primero en alertar a los tabasqueños, y avecindados aquí de la arbitrariedad e ilegalidad de ese impuesto, sí fue el que jurídicamente se empleó a fondo, el que dio la lucha legal en los tribunales federales, el que presionó de verdad.
Una medalla que bien pudo llevarse Raúl López Deantes, quien es el iniciador de la lucha contra el IEV, pero quien por arte de magia desapareció de la escena pública, se hizo ojo de hormiga. Abandonó la guerra a media batalla, precisamente, cuando concluyó la penosa administración granierista.
La menos indicada para festejar, brincar y saltar respecto al controvertido y polémico tema del IEV, es la ex funcionaria y ex legisladora Lorena Beaurregard de los Santos, pues en honor a la verdad, pegó el brinco al cielo, cuando todo mundo sabía de que Mario Rafael Llergo Latournerie tenía el pleito ganado en la Suprema Corte de Justicia (SCJ).
“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”
(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)
Al paso que va Isidro de la Cruz Alejandro va a terminar en la calle. Lo han corrido de la coordinación de Asesores y del CEAS por chismoso, inepto e ignorante. Ahora de nueva cuenta lo acaba de echar de la dirección general Administrativa el titular de la SEDET, David Gustavo Rodríguez Rosario, y no porque le caía mal, pero muy mal, sino por inútil, prepotente y perdonavidas.
Así que no se extrañe usted si en cuestión de semanas el secretario de Salud, Juan Antonio filigrana Castro, lo cese de la responsabilidad que acaba de asumir como subsecretario de Administración.
Y es que Isidro de la Cruz Alejandro es un bueno para nada, un cero a la izquierda, pues hasta para la política salió malísimo, a grado tal que Manuel Andrade Díaz también lo mandó a la goma.
Su único mérito es ser lame-botas, un arrastrado, un cortesano de quinta.
Ya que andamos por la SDET, déjenme platicarles que David Gustavo Rodríguez Rosario se creyó el cuento de que tiene potencial político para ser el alcalde de Centro, y es que su tío Gustavo Rosario Torres ya le tiene bien lavado el cerebro.
El meollo del asunto es que ya tiene, no solo coordinadores distritales a lo largo y ancho de la capital tabasqueña, sino hasta logotipo y lema para la campaña. Aviéntese ese chistecito, y es que la carreta es mala, y más viniendo del tenebroso de Gustavo Rosario Torres, quien al igual que Agustín Silva Vidal habla a nombre del número one, y así, pues quien no se traga el cuento.
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