sábado, 29 de noviembre de 2014

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EGIPTO Reacciones a la absolución de Hosni Mubarak

Los activistas vuelven a mostrar su ira por la absolución de Mubarak

  • EL MUNDO recoge los testimonios frente al fallo judicial en un país profundamente dividido

  • El régimen dispersa una manifestación de cientos de activistas en Tahrir

Un manifestante contrario a Mubarak rompe a llorar tras el veredicto.
Un manifestante contrario a Mubarak rompe a llorar tras el veredicto. MOHAMED ABD EL GHANY REUTERS
De los aplausos que celebraron a primera hora de la mañana laabsolución de Hosni Mubarak en el interior del tribunal a la ira de los activistas que esta tarde se han reunido en los aledaños de la maltratada plaza Tahrir de El Cairo. Dos escenas opuestas de un país profundamente dividido que, casi cuatro años después del ocaso del dictador, sigue lidiando con los fantasmas de décadas de autocracia.
Al grito de "El pueblo quiere la caída del régimen", varios cientos de personas se han congregado junto al museo egipcio de El Cairo desafiando la draconiana ley que restringe las protestaspromulgada tras el golpe de Estado del pasado año y que ha servido desde entonces para encarcelar a miles de disidentes laicos e islamistas.
Los manifestantes, entre los que se encontraban familiares de los caídos durante el levantamiento de 2011, han lanzado consignas contra el ex jefe del ejército y actual presidente Abdelfatah al Sisi. La policía ha arrojado gas lacrimógenos y disparado cartuchos para dispersar a la multitud.
"Hemos bajado a la calle después de escuchar la sentencia pero los tanques del ejército y los coches de la policía nos han impedido acceder a la plaza Tahrir", ha explicado a EL MUNDO Mohamed Nabil, dirigente del movimiento juvenil 6 de abril. "Ahora estamos seguros de que el régimen de Al Sisi apoya a Mubarak y de que no se hará justicia. Tienen que escuchar a la gente, corregir la ruta y reparar el derecho de los mártires. No podemos creer que Mubarak esté libre", ha agregado el activista.
La indignación también se ha instalado desde primera hora entre los letrados que representan a las víctimas de la represión. "Se trata de una sentencia política decidida un día después de que las autoridades desplegaran un fuerte despliegue de seguridad en las calles para impedir las protestas", ha indicado a EL MUNDO Abdelgawad Ahmed, uno de los abogados de la acusación que ha participado en el proceso que ha concluido este sábado con la absolución de Hosni Mubarak, sus hijos Alaa y Gamal, el entonces ministro de Interior Habib al Adli y varios de sus colaboradores.
Al socaire de la manifestación, la alianza islamista que integran losHermanos Musulmanes y otros grupos cercanos ha llamado a sus partidarios a dirigirse a Tahrir para unirse a los otrora enemigos - los activistas laicos que galvanizaron las protestas contra Mubarak, la junta militar que le sucedió y el islamista Mohamed Mursi-. "La vergonzosa absolución de Mubarak y su régimen es el resultado natural del golpe militar liderado por Al Sisi y el estado profundo contra la revolución del 25 de enero", ha declarado la Hermandad a través de su cuenta de Twitter.

La injusticia en la truncada transición política

Y, mientras las organizaciones de derechos humanos locales han denunciado la ausencia de justicia en la truncada transición política, Mubarak y sus huestes han celebrado que -por fin- les vuelve a sonreír la suerte. Varias decenas de acólitos se han reunido a las puertas de la academia de policía que ha albergado la sesión final del proceso para festejar la exoneración. El ex mandatario, que ha recibido los besos y abrazos de sus hijos tras conocerse el fallo, ha regresado al hospital militar de Maadi.
Allí, según la prensa local, ha sido felicitado por mandos castrenses y se le ha visto acompañado de su esposa Suzanne y su abogado Farid el Dib. También ha ofrecido unas breves declaraciones a una televisión privada egipcia, propiedad de un empresario vinculado al disuelto Partido Democrático Nacional -la formación de Mubarak que monopolizó el poder durante sus tres décadas de régimen-, en las que ha defendido su inocencia. "No cometí ningún crimen. Confiaba en Alá y en mi inocencia", ha señalado.
Su círculo, rehabilitado públicamente tras la asonada de 2013, ha respirado con alivio y ha festejado que Mubarak está más cerca de poner fin a su cautiverio. Los medios de comunicación en su poder llevan meses reescribiendo la historia y borrando la enorme hostilidad que Mubarak despertaba entre la población tras décadas de corrupción, abismos sociales e impunidad policial. "La liberación de Mubarak es la victoria de la verdad", ha declarado el partido del ex primer ministro de Mubarak y ex candidato presidencial Ahmed Shafik.
Pero, por desgracia para el anciano que sojuzgó Egipto durante tres décadas, el juicio aún no acabado. Es probable que la fiscalía recurra la sentencia exculpatoria. Y, en ese caso, los acusados deberán permanecer en prisión. El dictador de 86 años seguirá observando el turbulento curso de su país desde la habitación de un hospital militar en el sur de la capital.

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