Tiempo de Política
Salvador Fernández
Publicado en el DIARIO DE TABASCO
Paridad de género, ley contra ley
Todo esfuerzo político, social, legal, debe ser bienvenido para alcanzar algún día la igualdad natural entre hombres y mujeres en los cargos de elección popular, pero ninguna medida debe ser aceptada si se convierte en una contradicción en sí misma.
Cómo puede haber una disposición que permita a las mujeres ser candidatas y eventualmente –que es otro cantar- ser aprobada en las urnas para convertirse en diputada local, federal o alcaldesa, si por circunstancias numéricas de la nueva ley de paridad no se puede reelegir.
En una primera instancia la “paridad de género” es en defensa de las mujeres, tradicionalmente discriminadas para ser nominadas candidatas, no solo en México y los países similares en vías de desarrollo, pues en Estados Unidos, el país más rico y desarrollado del mundo no ha habido una presidenta.
Desde luego que ello no debe ser un pretexto para no impulsar en países como el nuestro leyes que favorezcan el empoderamiento femenino, que aceleren su presencia cada vez mayor en puestos de decisión, hasta en tanto por sí mismas, las mujeres disputen los espacios públicos sin cuotas forzadas, en detrimento, por ahora de capacidades y méritos.
Ese es el punto. Ahora son las mujeres a las que se les apoya y ¿ocurrirá lo mismo cuando sean los hombres los minoritarios en los cargos de decisión pública? ¿Se sacrificará a mujeres capaces, talentosas en nombre de la paridad de género para darles el paso en el escritorio, con un recurso legal, a varones que no tengan el mérito y las aptitudes?
El Instituto Nacional Electoral plantea que las candidaturas se deben distribuir por género de acuerdo a la votación que cada partido haya obtenido en cada distrito y municipio. Es decir, todo instituto político, en el caso del estado de Tabasco, deberá establecer tres bloques de los 17 municipios: los seis donde obtuvo menor votación en la elección pasada; los seis donde obtuvo un sufragio intermedio, y las cinco comunas donde logró mayor votación.
Para los próximos comicios, en cada bloque deberá haber un 50 por ciento de candidatos de cada género, sin importar capacidades y trayectorias políticas de las y los aspirantes.
Los partidos políticos deberán poner sobre la mesa las calculadoras, no los méritos y capacidades de sus militantes.
El PRD y el PAN reaccionaron en contra y sus dirigentes estatales, Candelario Pérez Alvarado y Francisco Castillo Ramírez, anunciaron ayer que impugnarán el resolutivo del INE ante los tribunales electorales.
Para la diputada federal Araceli Madrigal Sánchez es una determinación impositiva por parte de los órganos electorales, que se vuelven invasivos hacia los partidos y advierte que sus propuestas no pasarían porque sería como revertir la paridad de 50 y 50 determinada por el trabajo al interior de los partidos.
La legisladora local del PAN Solange María Soler Lanz va más allá: además de considerar que la nueva paridad “interfiere con la autodeterminación de los partidos políticos, se contrapone incluso con alguna alcaldesa que buscara una reelección porque le estarían coartando su libertad de poderse postular si en su municipio se determina que no puede ir una mujer y lo mismo en algún distrito donde una diputada quisiera tener la continuidad de una segunda elección y no podrían hacerlo debido a que esta disposición la limita”.
El tema pasa al debate y será una lucha entre la política, la legalidad y la legitimidad que normará las reglas del juego para quienes aspiren a un cargo de elección popular en los comicios del 2018.
TIEMPO FUERA.-
“Es un concepto global, universal, el de garantizar mecanismos de participación femenil. Las mujeres de todos los partidos políticos, particularmente en el PRD, deben sumar esfuerzos para que el principio de paridad sea respetado y no se permita buscar mecanismos legaloides para evadirlo”
Katia Ornelas Gil
Dirigente Estatal del ONMPRI
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