González Pedrero, Santa Anna y las enseñanzas de la ambición
José V. Martínez
Publicado en el Diario AVANCE
Los ciudadanos, en pleno uso de sus responsabilidades y derechos son la clave de una democracia. Un país sin ciudadanos es un país de un solo hombre. Estas son las ideas centrales del escritor e historiador Enrique González Pedrero, ex gobernador de Tabasco, en su magna obra en tres tomos “País de un solo hombre: el México de Santa Anna”. Es una mirada al pasado, aquella caótica etapa de los últimos días de la Colonia Española y los primeros de un México independiente, pero es un mirada que también ilumina el presente y el futuro.
Ayer en la División de Ciencias Sociales de la UJAT, González Pedrero disertó una conferencia magistral basada en la introducción al tercero y último tomo de su documentada y extensa obra. La moderadora del evento realizado en la División de Ciencias Sociales de la UJAT, en el Campus Bicentenario, fue la doctora Rosa María Romo López; se realizó en el marco de los 30 años de las licenciaturas de Historia y Sociología.
Fue oportunidad para que maestros y alumnos rindieran también un homenaje al principal promotor de la profesionalización del estudio de las ciencias sociales en la entidad. Recordemos que Don Enrique tuvo, entre muchas otras encomiendas destacadas, la dirección de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas de la UNAM, que durante su gestión adquirió el nivel de Facultad.
Justo es el Doctorado Honoris
Causa que le otorgó la UJAT
A este tabasqueño estudioso y reconocido nacional e internacionalmente, le interesó un personaje clave en la historia del país, que además refleja una actitud cultural de nuestro pueblo: Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (1794-1876), mejor conocido como Antonio López de Santa Anna.
Definido por el autor como un “ser egocéntrico, para quien no existían las barreras morales, un hombre muy listo, pero que no siempre era inteligente”, quien “fue once veces presidente a pesar de que en su periodo se perdió más de la mitad del país, entonces cómo fue que se adueñó de México, fue tal vez su criollismo, y como dijera don Justo Sierra, este personaje personifica los defectos del pueblo mexicano, por eso fue popular”.
Además, dijo González Pedrero, recordando lo escrito por Justo Sierra, ese personaje era un hombre astuto, sumamente ignorante, inmensamente ambicioso.
El protagonista de “El país de un solo hombre”, destacó el ex gobernador tabasqueño y ex embajador de México en España, “pensaba que él era el fundador de la República, esa ambición era su religión, acompañada de superstición; sin principios de ningún género, sin escrúpulo de ninguna especie, ajeno a la ciencia militar pero capaz de acometer cualquier empresa política extranjera”.
Por eso le decía que la personalidad de Santa Anna puede iluminar no sólo la historia pasada del país sino también conductas actuales y riesgos futuros. No fue político pero sí un hombre de poder, que semejó a los saltimbanquis de nuestra época, especialistas en el “chapulineo”, aquellos que lo mismo están en un partido liberal que en uno conservador. Todo esto sucede, como bien lo explica y documenta González Pedrero, ocurre por la falta de ciudadanos, la ausencia de responsabilidad pública.
Haberes
MUY INTERESANTE la entrega de los premios Malinalli. Siete destacados mexicanos fueron reconocidos por la UJAT. También arrancó la feria universitaria del libro que durará toda la semana.
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