“Cansados de los mentirosos”
El Papa visita a bebés enfermos y a desahuciados
Sábado, 17 de septiembre de 2016 - Edición impresa
Publicado en el Diario de Yucatán
CIUDAD DEL VATICANO (EFE y Notimex).— El papa Francisco advirtió ayer a un grupo de obispos de diversos países que la gente está cansada de los “encantadores mentirosos”, de los sacerdotes y de los prelados “a la moda”.
“La gente huele, porque el pueblo de Dios tiene intuición, y se aleja cuando reconoce a los narcisistas, los manipuladores, los defensores de las causas propias, los abanderados de vanas cruzadas”, dijo el Papa durante una audiencia en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano.
A los obispos de reciente nombramiento, que asistieron estos días en Roma a un curso sobre cómo realizar su labor pastoral, les garantizó que sólo pueden ofrecer “al mundo mendigo” la bondad, la belleza, la verdad, el amor y el bien.
“No se trata de atraer a sí mismo; el mundo y el pueblo de Dios está cansado de encantadores mentirosos. Y me permito decir, de sacerdotes a la moda o de obispos a la moda. Más bien traten de seguir a Dios”, enfatizó.
Más adelante les pidió no acostumbrarse “a la rendición” ni inventarse “discursos amargos” para justificar la propia falta de ganas ni la comodidad que bloquea bajo la excusa de los lamentos. “Los lamentos del obispo son cosas feas”, exclamó.
Al contrario, los llamó a mirar a sus feligreses con una nueva perspectiva, con la mirada de la unidad y no dejar de intentar nada para llegar a ellos, no ahorrar esfuerzo alguno para recuperarlos.
“Tantos hoy se enmascaran y se esconden. Aman construir personajes e inventar perfiles. Se vuelven esclavos de los míseros recursos que recogen y a los cuales se aferran como si bastaran para comprarse el amor que no tiene precio”, constató.
“No soportan la sorpresa de saberse conocidos por alguien que es más grande y no desprecia nuestro poco, y más santo y no nos hecha en cara nuestra debilidad, es bueno de verdad y no se escandaliza de nuestras heridas. No sea así para ustedes: dejen que el escalofrío los recorra, no lo remuevan ni lo silencien”, siguió.
El Papa solicitó a los obispos cuidar la formación de los futuros sacerdotes, sin dejarse tentar por los números ni la cantidad de las vocaciones, buscando siempre la calidad.
Instó a acompañar a los seminaristas para que no caigan presas de los propios caprichos o esclavos de las propias fragilidades, sino libres de “abrazar lo que Dios les pida”. Y les recomendó estar atentos cuando un seminarista se refugia en la rigidez porque “abajo siempre hay cosas feas”.
Por otra parte, ayer el papa Francisco acudió a dos hospitales de Roma para visitar a varios recién nacidos con distintas patologías y a enfermos en fase terminal, un gesto con el que el Pontífice ha querido demostrar la importancia que tiene la vida, informó la Santa Sede.
Se trata de una iniciativa que se en marca en los llamados “viernes de la misericordia”, en los que el papa realiza una visita privada sin previo aviso una vez al mes durante el Jubileo de la Misericordia, que concluirá el próximo 20 de noviembre.
En esta ocasión, el papa Francisco visitó primero el Hospital de San Juan de Letrán de Roma ante la sorpresa del personal sanitario que desarrolla su labor diariamente, según la Santa Sede.
En el hospital, el Papa visitó la planta de neonatología y se acercó a ver a 12 recién nacidos que padecen diversas patologías.
De estos, cinco —dos de estos gemelos— se encuentran en situación de gravedad y permanecen intubados recibiendo terapia intensiva.
El Pontífice tuvo que ponerse mascarilla y vestimenta adecuada, además de seguir todas las precauciones higiénicas que el personal sanitario le indicaba para respetar la zona aséptica.
El Papa se detuvo frente a cada incubadora, dijo la Santa Sede, e intercambió varias palabras con los padres de los pacientes, dándoles consuelo y ánimo.
Posteriormente visitó el centro “Villa Speranza”, donde reciben asistencia 30 pacientes que se encuentran en fase terminal.
A su llegada, los responsables dieron la bienvenida al Papa, quien se acercó a saludar personalmente a cada paciente en sus habitaciones.
Con este “viernes de misericordia”, Francisco ha querido poner de manifiesto la importancia de la vida, desde el primer instante hasta su final natural, subrayó la Santa Sede.

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