Tiempo de Política
Salvador Fernández
Publicado en el Diario de Tabasco
Indígenas, el último de los perdones
Si Juan Pablo II le pidió perdón a los Judíos por el holocausto y a los negros por la esclavitud tuvo que ser un papa latinoamericano de padres Italianos quién pidiera perdón después de 500 años de esclavitud disfrazada, marginación y explotación a los pueblos originarios de América. El papa Francisco ya lo había adelantado ante los pastores de la iglesia en la catedral metropolitana de la ciudad de México :
El reconocimiento a los indígenas de México cuya identidad “los convierte en una nación única y no solamente una entre otras. México tiene necesidad de sus raíces amerindias para no quedarse en un enigma irresuelto”, que nos recuerda a Octavio Paz en su “ laberinto de la soledad”, en el que aborda nuestro peculiar sentido de la identidad de los mexicanos en el que jugamos a negarnos a nosotros mismos. No desperdiciamos nunca la oportunidad de apelar algún resquicio de consanguinidad europea para mirar por encima del hombro los blancos a los mestizos y ambos a los indígenas.
Aquí en San Cristóbal de las Casas, en la meca de la Teología de la liberación que proclamó como la religión de los indígenas el desaparecido obispo Samuel Ruiz, el papa Francisco fue más allá: les pidió perdón a los pueblos originarios, por ser pueblos excluidos de la sociedad, a los que han despojado de sus tierras o se las han contaminado. En ese tenor dijo ante coletos, mexicanos de varios estados y guatemaltecos que “hay un anhelo de libertad” en donde “el maltrato y la opresión no sean la moneda corriente”,
En una cobertura de alcance nacional, el llamado obispo de Roma lamentó que la violencia calla a la paz y que de muchas formas se ha querido silenciar este anhelo, incluso “con la insinuación de que nada puede cambiar”.
Se recuerda haber dicho a Jorge Mario Bergoglio al referirse a la misión pastoral que “estamos llamados a reconocer a Cristo sufriente en lo sin techo, los tóxicodependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los migrantes”.
Y como si estuviera en una campaña electoral que en realidad sí es proselitista-religiosa en Chiapas en donde otras expresiones de credo le arrebataron a la iglesia casi el 70% de su población, increpó con anterioridad que “nadie puede sentirse exceptuado por la preocupación de los pobres y por la justicia social. (cual más recalcitrante priista). ¡ Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!”
Para entender con claridad la intención reivindicadora ante los pueblos indígenas del papa Francisco, hay que leer lo que dijo en la entrevista que hoy pública Diario de Tabasco el traductor de la biblia al tzotzil, Miguel Vázquez: “esta era la misa que quería escuchar Samuel Ruiz. Fueron 30 años de sufrimiento por la resistencia de la Iglesia Católica para autorizar y financiar a 10 traductores durante ese tiempo. En el 98 se logró traducir el viejo testamento a la comunidad evangélica. Samuel Ruiz murió en 2011 sin haber visto concluida la traducción del nuevo testamento”
TIEMPO FUERA.- Y de regreso a la otra campaña, la de la política – política, este lunes Andrés Manuel López Obrador inicio su propia cruzada en favor de su candidato a la alcaldía de Centro por Morena, Octavio Romero Oropeza, con la promesa de que al igual que Comalcalco, de ganar se contará también con una universidad para el municipio mayor de Tabasco, “para que nadie se quede sin estudiar”.
El reconocimiento a los indígenas de México cuya identidad “los convierte en una nación única y no solamente una entre otras. México tiene necesidad de sus raíces amerindias para no quedarse en un enigma irresuelto”, que nos recuerda a Octavio Paz en su “ laberinto de la soledad”, en el que aborda nuestro peculiar sentido de la identidad de los mexicanos en el que jugamos a negarnos a nosotros mismos. No desperdiciamos nunca la oportunidad de apelar algún resquicio de consanguinidad europea para mirar por encima del hombro los blancos a los mestizos y ambos a los indígenas.
Aquí en San Cristóbal de las Casas, en la meca de la Teología de la liberación que proclamó como la religión de los indígenas el desaparecido obispo Samuel Ruiz, el papa Francisco fue más allá: les pidió perdón a los pueblos originarios, por ser pueblos excluidos de la sociedad, a los que han despojado de sus tierras o se las han contaminado. En ese tenor dijo ante coletos, mexicanos de varios estados y guatemaltecos que “hay un anhelo de libertad” en donde “el maltrato y la opresión no sean la moneda corriente”,
En una cobertura de alcance nacional, el llamado obispo de Roma lamentó que la violencia calla a la paz y que de muchas formas se ha querido silenciar este anhelo, incluso “con la insinuación de que nada puede cambiar”.
Se recuerda haber dicho a Jorge Mario Bergoglio al referirse a la misión pastoral que “estamos llamados a reconocer a Cristo sufriente en lo sin techo, los tóxicodependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los migrantes”.
Y como si estuviera en una campaña electoral que en realidad sí es proselitista-religiosa en Chiapas en donde otras expresiones de credo le arrebataron a la iglesia casi el 70% de su población, increpó con anterioridad que “nadie puede sentirse exceptuado por la preocupación de los pobres y por la justicia social. (cual más recalcitrante priista). ¡ Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!”
Para entender con claridad la intención reivindicadora ante los pueblos indígenas del papa Francisco, hay que leer lo que dijo en la entrevista que hoy pública Diario de Tabasco el traductor de la biblia al tzotzil, Miguel Vázquez: “esta era la misa que quería escuchar Samuel Ruiz. Fueron 30 años de sufrimiento por la resistencia de la Iglesia Católica para autorizar y financiar a 10 traductores durante ese tiempo. En el 98 se logró traducir el viejo testamento a la comunidad evangélica. Samuel Ruiz murió en 2011 sin haber visto concluida la traducción del nuevo testamento”
TIEMPO FUERA.- Y de regreso a la otra campaña, la de la política – política, este lunes Andrés Manuel López Obrador inicio su propia cruzada en favor de su candidato a la alcaldía de Centro por Morena, Octavio Romero Oropeza, con la promesa de que al igual que Comalcalco, de ganar se contará también con una universidad para el municipio mayor de Tabasco, “para que nadie se quede sin estudiar”.
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