sábado, 8 de octubre de 2016

Conmemoran aniversario luctuoso de Don Belisario Domínguez / Sá Oc 08

El Estado/ Agencia
Este 7 de octubre se conmemora otro aniversario luctuoso en memoria del doctor y senador de la República, Belisario Domínguez. Hace 3 años, en el 150 aniversario de su natalicio y centenario de su muerte, con bombo y platillo se declaró “Año del Dr. Belisario Domínguez” y una serie de acontecimientos para recordar su vida se llevaron a cabo en Comitán y en el Senado de la República.
Desde 1953, el Senado entrega la medalla Belisario Domínguez a quien por su ciencia o virtud en grado eminente, como servidores de nuestra patria o de la humanidad se hayan distinguido. Y así el discurso sobre el valor para enfrentar a un presidente y el reto de gritar lo que la gran mayoría calló, se queda en un día de homenaje.
Valor
Si quisiéramos entender la magnitud del legado de Belisario Domínguez, deberíamos saber que con su valor para hacer frente a Victoriano Huerta, con su fuerza para enfrentar los embates del poder, con la verdad en sus palabras, con su muerte, ganamos libertad.
Al momento de recordar a Belisario Domínguez, nuestra imaginación, misma que conforma el imaginario colectivo nacional, evoca a una época en la que vivió Belisario Domínguez en Comitán. A un discurso desde el Senado que llegó y que hoy sigue siendo vigente. 
Hoy, esa parte de la historia está desapareciendo. La autoridad ha dejado a un lado la idea de hacer lo que le corresponde para salvar a la patria y quienes dicen ser servidores públicos sólo se sirven de la sociedad. Atrás quedó ese legado de servicio y de ayuda al prójimo.
Y la memoria de Belisario Domínguez parece que esa misma autoridad quiere hacer que se olvide bajo el concepto que quien olvida su historia está destinado a repetirla.
Hoy, la Casa Museo Belisario Domínguez, se encuentra en total opacidad, lo que pasa ahí dentro es sólo un asunto de contratistas con el favor de las instancias públicas que en la tramitología llevan el pecado. Y con esta opacidad se va apagando la luz de la historia de una ciudad que tiene en Belisario Domínguez su apellido y el orgullo de ser la ciudad que vio nacer y crecer al más grande héroe civil de México.
Parece ser más importante para los museógrafos hacer una proyección holográfica de su vida personal, que revivir el momento en que un solo mexicano decidió enfrentar a un tirano al frente de un país.
Una muerte más en el país sería trágica.
Una muerte más en México por reclamar el derecho a la libertad de expresión, sería inadmisible. Pero sigue sucediendo.
¿Qué se necesita para que en mi México se le pueda exigir a la autoridad respeto, justicia, honestidad, objetividad, imparcialidad, paz?
Se necesita repetir mil veces y una más a ellos y a nosotros mismos que la Patria nos exige que cumplamos con nuestro deber aun con el peligro y aun con la seguridad de perder la existencia.

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