miércoles, 22 de junio de 2016

TABASCO POLÍTICO / José Luis Gutiérrez Gutiérrez / CAMBIOS Y ENROQUES / Columna / Miér Ju 22

TABASCO POLÍTICO

José Luis Gutiérrez Gutiérrez
jlggutierrez@hotmail.com
Publicado en tabascopolitico.com.mx

CAMBIOS Y ENROQUES

            Después de la exitosa cirugía en la vesícula, que mantuvo por unos días, al gobernador Arturo Núñez Jiménez fuera del aíre, y qué explica perfectamente los desaciertos perversos del gris encargado de la política interna, César Raúl Ojeda Zubieta, en el conflicto político de Tamulté de las Sabanas, se espera que este fin de semana, se den los ajustes necesarios en su gabinete.
            La remoción del inepto secretario de Gobierno, es desde el punto de vista político, obligado. En tres años y medio, el saldo en esa importantísima área gubernamental, es totalmente negativo, adverso. La situación política y social literalmente empeoró. Los principales problemas siempre se le salieron de control, nunca encontraron el cauce institucional, para resolver el cúmulo de protestas de los gobernados a través del diálogo.
            Su salida se da por descontada, no solo porque terminó su ciclo en esa dependencia de gran importancia para la paz y tranquilidad social de los tabasqueños, y avecindados aquí, sino capitalmente porque es de los colaboradores del mandatario, que continúa en la famosa: “curva de aprendizaje”. No aprendió, ni aprenderá. “Lo que naturaleza no da,  Salamanca no otorga”.
            Ojeda Zubieta debió ser relevado cuando fueron renunciados: Rodolfo Lara LagunasJuan Antonio Filigrana CastroAudomaro Martínez Zapata, empero, contra todos los pronósticos, ello no ocurrió. Siguió al frente del elefante blanco en que convirtió a la otrora eficaz secretaría de Gobierno.
            Los titulares de Seguridad Pública y de Comunicaciones y Transportes, Sergio Ricardo Martínez Luis y Agustín Silva Vidal, respectivamente, también deben ser cambiados. Los resultados hasta ahora, han sido desastrosos, patéticos, contraproducentes. Desde luego que no son los únicos, pero sí los más urgentes, incluyendo al nefasto titular de la SEDET,David Gustavo Rodríguez Rosario.
            De los cambios y enroques que hace algunos meses realizó el morador de la Quinta Grijalva, el más asertivo, fue el del secretario de Salud, Rafael Gerardo Arroyo Yabur, que si bien es cierto, no se ha traducido en más medicamentos, ni en un mejor trato a los pacientes, ni en que los quirófanos no falte nada…políticamente abrió la válvula, para dejar escapar de la olla exprés el vapor que amenazaba con explotar.
            En contraste, Martínez Luis y Silva Vidal resultaron un fiasco, un fracaso. El titular de la SCT, confirmó y amplió su bien ganada fama de corrupto. De pillo, rata y sinvergüenza no lo bajan, hasta sus más cercanos colaboradores, lo ven con desconfianza, de reojo, pues tienen miedo de que en un descuido les robe la cartera. ¡Apa´ famita!, que arrastra.
            Los cambios son inevitables, impostergables, la mayoría de los funcionarios de primer y segundo nivel no han respondidos a las demandas y necesidades de la población, ni a la confianza del mandatario.
            En el último tramo de su gobierno, Arturo Núñez Jiménez tiene que ir preparando su salida de manera aterciopelada, cómoda, y que mejor, que hacer los ajustes necesarios en su gabinete a tiempo, y sin las equivocaciones de la vez pasada, en los que “resultó peor el remedio que la enfermedad”.
            El gobierno del Cambio, todavía puede enderezar el barco, y los cambios en el gabinete son el primer paso, para que ello suceda.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”
(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

            Para hablar en el “tonito” con que lo hizo el controvertido y polémico diputado plurinominal, Manuel Andrade Díaz, es que algo debió haber escuchado en los pasillos de la secretaría de Gobernación. Los reclamos que hizo a los delegados federales en el municipio de Cárdenas, fueron inéditos, duros, fuertes.
            Andrade Díaz suele ser protagonista, exhibicionista, dicharachero, rollero, mitómano, egocentrista, y todo lo que usted quiera, pero si se fue en contra de los servidores públicos de la manera en que lo hizo, es porque tiene información de primera mano, de que viene una sacudida a la mata, en la que no va a dejar ramas ni hojas en pie.
            Y con todo respeto, creo que ya llegó el momento de relevarlos, los delegados federales, con sus contadísimas excepciones, parecen más empleados del gobernador, que del presidente Enrique Peña Nieto.
            Sus actitudes han sido mezquinas, desleales y cobardes, como bien apuntará el ex gobernador en una reunión avalada por sus homólogos y correligionarios.  

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