20/05/2015 05:58 Jaime Contreras Salcedo/ Enviado / Publicado en el Diario Excélsior
VILLAHERMOSA, 20 de mayo.— El Sistema estatal de Salud, del que presumían los tabasqueños hasta hace poco más de una década, hoy se muestra con muchas carencias, y esto con la anuencia y desdén del gobernador Arturo Núñez Jiménez y su gabinete.
En el estado —según datos del Coneval— seis de cada diez pobladores se enfrentan día a día con la marginación, el hambre y el abandono.
Los trabajadores sindicalizados del sector acusan que, aun cuando uno de los presupuestos estatales más altos es el de la Secretaría de Salud, no hay recursos que puedan mantener hospitales caros e ineficientes ni existen equipos, medicinas o alimentos adecuados que alcancen para miles de habitantes sin más opciones que los centros de salud.
Para Lucía Lázaro, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Secretaría de Salud de Tabasco, a la infraestructura hospitalaria le hace falta mantenimiento y no pocas de sus instalaciones “están a punto de caerse”.
Así están los hospitales de Villa Benito Juárez, el de Tecolutilla, el del Niño, el Juan Graham, el Rovirosa y el de la Mujer, entre otros, acusa.
Pacientes, familiares, enfermeras y médicos admiten que en estos centros hospitalarios, algunos nuevos o remodelados recientemente, no hay medicinas y, en ciertas localidades alejadas de los centros urbanos, tampoco hay doctores y a veces ni enfermeras.
Es el caso de Huimanguillo, el municipio de mayor longitud en la entidad, donde sólo hay 17 camas para atender a 147 mil beneficiados del Seguro Popular; en lo que hace al hospital Juan Graham de Alta Especialidad, denuncia el diputado local Rogers Arias. “No hay medicinas, no hay servicios. Se están robando el dinero. No hay atención. No hay sensibilidad humana. Haz de cuenta que odian a nuestro pueblo. Odian servir al pueblo, así lo percibe la ciudadanía”.
Lucía Lázaro Pérez reitera que en estas clínicas y hospitales “no hay medicamentos, no hay clima (aire acondicionado)”. Además, “violentan las condiciones de trabajo, atentan contra la libertad sindical”.
En el Juan Graham, el clamor popular es que hacen negocio impune con la gente, pues se les manda a hacer estudios caros fuera de las instalaciones o se les obliga a comprar medicinas en las farmacias que hay cruzando la avenida, además que se amenaza a los familiares que si denuncian las irregularidades y corruptelas, los pacientes pagarán las consecuencias.
Interrogada en urgencias, Araceli Hernández, de Cunduacán, cuyo hermano lleva casi dos meses mal atendido y semiolvidado por el personal de este hospital de alta especialidad, resalta con acento local que aquí “nos piden un medicamento, que nomás tenemos que surtir en tres farmacias. De esas tres farmacias, cuando nosotros ya vamos a buscar, ellos ya saben qué medicamentos vamos a comprar y no los encontramos en ninguna otra farmacia, porque ya las hemos buscado. Tienen un precio y ellos le jalan las recetas para que uno compre ahí”.
El director del centro hospitalario niega todo. El doctor Lorenzo Pacheco dice que no hay anomalías en el hospital; que si hubiera inquietudes o quejas de pacientes o familiares, todos tienen las puertas abiertas para atenderlas y resolverlas; y que ha sancionado en forma administrativa a 20 personas; a ninguno por cuestiones médicas, en dos años y medio que lleva al frente de esta institución.
Al inicio de su mandato, el gobernador puso como titular de Salud a Ezequiel Toledo, un compadre de Andrés Manuel López Obrador, a quien relevó con el abogado Juan Antonio Filigrana, titular del Instituto de la Vivienda de Tabasco.
Sergio Reyes, del Colegio de Abogados de Tabasco, resume: “A nuestros hospitales les faltan medicinas y artículos básicos; además, tienen una carga de 500 aviadores sólo a nivel central, reconocidos por el actual secretario, a los que no han podido despedir. Una carga de 500 personas que cobran en el Sector Salud sin trabajar, y que ahí siguen”.
- Carencias
Las anomalías son indignación de todos los días en los 17 municipios de Tabasco, según denuncias.
Quejas. Las anomalías se multiplican en La Chontalpa, en Los Ríos, en Tenosique, en el Centro, en Centla, en Macuspana, Cárdenas o Comalcalco.
No es doctor. El secretario de Salud, Juan Antonio Filigrana, no es doctor y hasta hace poco más de un año construía casas para el gobierno de su amigo, el gobernador Arturo Núñez Jiménez.
- Fallas
Para la líder sindical Lucía Lázaro, a la infraestructura hospitalaria de Tabasco le hace falta mucho mantenimiento y no pocas de sus instalaciones “están a punto de caerse”, como el Hospital de Villa Benito Juárez, el de Tecolutilla, el del Niño, el Juan Graham, el Rovirosa y el de la Mujer.
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