Manuel García Javier
Publicado en el Diario de la Tarde
Cuantioso fraude en Yumká
La veterinaria Cristel Pérez Arévalo, directora general del Centro de Interpretación y Convivencia con la Naturaleza (Yumká) y la directora de Administración, Griselda Cristina Carrera Vidal, han puesto de cabeza al gobierno del Cambio Cierto, enlodándolo con problemas fiscales.
Un número aproximado de cien trabajadores de confianza y administrativos, entre los que se cuentan 21 funcionarios, se quitaron la venda de los ojos y lograron investigar que sus sueldos fueron inflados a más del doble pero que nunca percibieron, más que el mínimo, según comentan empleados.
La reserva ecológica, que atrae infinidad de turistas, ubicada en la ranchería Las Barrancas, a 17 kilómetros de la capital tabasqueña, cuenta con un presupuesto de egresos aprobado de 32 millones 172 mil 531 pesos, según datos de la Secretaría de Finanzas en el portal de Transparencia, dineros que están siendo malversados, indican los laborantes.
Los asalariados no se hubiesen dado cuenta de sus verdaderos sueldos, a no ser por un boletín del Servicio de Administración Tributaria (SAT) donde promueven el régimen de incorporación fiscal para empleados del Gobierno, motivo por el cual miles de trabajadores acudieron a la sede hacendaria donde les requirieron la constancia de percepciones y retenciones, que el patrón está obligado a otorgar a sus trabajadores en forma anual, mismos que fueron solicitados ante la Dirección de Administración de la dependencia.
Sabido es que empleados que perciben salarios arriba de los 400 mil pesos anuales tienen la obligación, por ley, de presentar en forma personal sus declaraciones anuales al SAT, y que quienes perciben menos de los 400 mil no están obligados a presentarlo, es decir, es opcional si la realizan o no. Sin embargo, para el Gobierno del Estado es obligación ingresar ante la dependencia federal el pago de impuestos de sus empleados, así como las respectivas retenciones.
Lo grave del asunto, es que tan sólo en el Yumká el impuesto que deberían pagar por los cerca de 100 empleados: de confianza y administrativos (jardineros, limpieza, mantenimiento, carpintería y fauna, entre otros), no fueron ingresados el año pasado a la Secretaría de Hacienda federal, y este año tampoco lo han hecho, como les fue informado en las oficinas del SAT.
Según los trabajadores, el contador de la dependencia les comunicó que sí había presupuesto destinado para realizar dichos pagos, pero la directora Cristel Pérez le comunicó que no lo hiciera porque ese dinero lo deberían utilizar para otras cosas que no le explicó.
Pero eso no es todo: Hay más inconsistencias en el pago de los salarios a empleados, pues algunos de ellos fueron a solicitar su constancia anual de ingresos y que les fue entregada, incuso con la firma de la propia titular del Yumká, se dieron cuenta que tales documentos tienen alterada la cifra de percepciones.
Ejemplifiquemos: Algunos de ellos ganan el sueldo mínimo que viene siendo algo así como 134 mil pesos al año, pero en la constancia se asienta la cantidad de 240 mil pesos (ciento seis mil pesos más). A otros les llegó el documento con percepciones de 320 mil y 290 mil, cifras completamente elevadísimas.
Tales cantidades no cuadran ni en lo más mínimo y hace pensar que la nómina del Yumká está alterada con sueldos mayores que nunca han ingresado a los bolsillos de los trabajadores.
Se trata de millonarias sumas que tanto la Contraloría estatal como la Federal deberían investigar, por ser dineros estatales y federales, pues los laborantes, liderados por el representante sindical del Sutset, José Antonio López Cruz, dicen estar dispuestos a entablar una demanda ante las instancias correspondientes para que les hagan válido lo que verdaderamente ganan.
Aunque, a decir de los empleados, tendrá que ser una lucha muy fuerte, dado que la directora del Yumká tiene contratado un staff de abogados para responder cualquier demanda al respecto.
Todavía en Semana Santa, unos 40 trabajadores sindicalizados protestaron con un paro de brazos caídos, exigiendo mejores condiciones laborales y la dotación de material para poder realizar el trabajo de mantenimiento en las 15 hectáreas de extensión del parque, pero no tuvieron eco sus pretensiones. Ahora, una nueva guerra está en puerta, la cual puede enlodar hasta la cúspide del gobierno del Cambio Cierto. Veremos. Estoy en: guayabazo@hotmail.com, @GuayabazoGarcia, en los periódicos: Diario de la Tarde, Tabasco al día, El Guardián al día y en Facebook como Guayabazo. Sean felices.
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