TABASCO POLÍTICO
José Luis Gutiérrez Gutiérrez
jlggutierrez@hotmail.com
Publicado en tabascopolitico.com.mx
A LA LARGA, RESULTÓ PEOR
José Luis Gutiérrez Gutiérrez
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A LA LARGA, RESULTÓ PEOR
En las últimas semanas se viene escuchando más expresiones, algunas en tonos sarcásticos y otras de manera seria, en los cafés, restaurantes, oficinas gubernamentales, centros de abastos, negocios, súper-mercados y en casas particulares de que regrese a la secretaría de Seguridad Pública (SSP) el general Audomaro Martínez Zapata.
Y es que en la actual administración pública terminó por hacerse pedazos la frágil armonía y paz social de los anteriores gobiernos priistas, me refiero concretamente a la que había dejado Andrés Rafael Granier Melo, que fue en donde comenzó a dispararse y agravarse los problemas de inseguridad pública, pero sin llegar a los niveles de la actualidad.
Lo que de ninguna manera quiere decir que los mandatos de Roberto Madrazo Pintado y Manuel Andrade Díazestén libres de cien azotes. Claro que hubo delincuencia en todas sus vertientes, pero no como se está padeciendo a todo lo largo y ancho del territorio tabasqueño, capitalmente en Villahermosa y en la región de la Chontalpa.
Así como Agustín Silva Vidal y Víctor Manuel López Cruz dieron al traste con lo poco o mucho de lo que habían realizado sus antecesores en el cargo, así Sergio Ricardo Martínez Luis ha fracasado en la SSP. Ésta es la percepción que tiene la mayoría de los tabasqueños, y avecindados aquí.
Las causas que explican en parte el que la delincuencia haya literalmente rebasado a sus autoridades son múltiples, como bajos salarios a los policías, falta de más elementos y recursos económicos, disputas y rebelión interna, infraestructura obsoleta, capacitación, sin inteligencia policiaco, compromiso con la ciudadanía, elementos con serios problemas de salud, engaños, penetración del crimen organizado, etcétera. Y desde luego, la manifiesta y puntual incompetencia del mílite Martínez Luis.
Penosa y lamentable situación que tiene a la población literalmente aterrada como nunca jamás se había visto y palpado en la entidad. La gente vive con miedo con pánico. Ya no confían ni en sombra, pues en cualquier momento pueden a uno asaltarlo, secuestrarlo, matarlo.
El pasado 1 de julio cumplió exactamente un año el General como titular de Seguridad Pública. Hasta ahora sus resultados son magros. Los índices delictivos se han exponencialmente disparado. Las estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad y los de algunas organizaciones civiles son contundentes. Ni para adónde carajo hacerse.
Partidos políticos, incluyendo al PRD, diputados, funcionarios “nuñistas” y ciudadanos coinciden en que el general Brigadier del Estado Mayor Mexicano y ex comandante de la segunda zona militar en el Estado de Morelos, debe renunciar, por salud pública, a su encomienda.
La delincuencia, por uno u otro motivo, lo rebasó por la derecha e izquierda. Para qué esperar su relevo, si su salida es inminente, tal y como ocurrió con Audomaro Martínez Zapata. ¡No tiene ningún caso!
“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”
(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)
Años de estudios, prácticas y sacrificios para que venga un “hijo de su reputísima madre” -perdón por la expresión- y te quite cobarde e infamemente, en unas milésimas de segundo, la vida. Lo más precioso que tenemos los seres humanos.
Clínicamente tiene muerte cerebral, sus familiares, amigos y colegas nada más están esperando el triste, reprobable y lamentable desenlace final del oncólogo Gustavo Velázquez Ortega, quien anteayer por la noche fue asaltado y herido de muerte cuando llegaba a su domicilio a descansar, después de un día de estar atendiendo a pacientes en los nosocomios en los que laboraba.
Es un suceso conmovedor, impactante e inhumano como todas las demás vidas que se han perdido a causa de criminales desalmados en la entidad. La del conocido galeno cimbró e indignó, como era de esperarse, a la comunidad médica.
No es el primer facultativo que muere en manos de la delincuencia organizada o no, ni con toda seguridad, por desgracia, el último. Los médicos necesitan alzar la voz y clamar no solo justicia, sino el cese inmediato del secretario de Seguridad Pública, Sergio Ricardo Martínez Luis, tal y como lo hicieron con el ex titular de Salud, Juan Antonio Filigrana Castro.
Lamentarse en las redes sociales como lo están haciendo desde ayer, no va a resolver absolutamente nada. Si quieren ser escuchados organícense y salgan a las calles a manifestar su razonada inconformidad contra una policía y Fiscalía Especial que han dejado muchísimo que desear.
Y lo de Sanborns para Ripley.
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