Juan Ochoa Vidal
Publicado en el Diario El Heraldo de Tabasco
Desvergonzados
Repudiados por el pueblo, mas con la falsa idea de que mediante el dinero es factible comprar conciencias a bajo costo, infinidad de actuales funcionarios y ex funcionarios públicos de todos los colores buscan en esta hora saltar a otra ubre.
Se entiende que, como reza el viejo dicho, “quien no aspira expira” y que el antiguo paradigma recurrentemente empleado por Fidel Velázquez aplica a la inversa: el que no se mueve no sale en la foto.
Sin embargo, se tiene que ser descarado, cínico –“desgraciado”, diría la tal Laura- para tragarse ellos mismos el cuento de que son los salvadores de su estado o municipio.
Ahí está el caso de Pedro Landero, presidente municipal de Nacajuca, quien cree que será diputado federal por el quinto distrito, merced a la nominación por el PRD, aunque está en el banquillo de los acusados por el mal manejo de su cuenta pública 2013, al igual que sus homólogos de Cárdenas, Avenamar Pérez; Comalcalco, Héctor Peralta Grappin; Centla, Ramón Hernández Sánchez; Macuspana, Víctor González Valerio.
Expediente curioso, el de Cárdenas –no sabemos si don Avenamar se atreva a suspirar por una candidatura como no sea para reina de la cárcel- pues en las últimas horas se hizo un escándalo porque a una trabajadora le hicieron una fiesta en el Salón de Cabildos con motivo de su próximo parto. Pobre mujer. Ya la crucificaron y hasta el empleo perderá como si ella tuviera la culpa de la verdadera descomposición del gobierno municipal.
El asunto también resulta ser mucho muy interesante, porque representa una papa caliente para el diputado local Rafael Acosta, el cual como presidente de la Comisión de Justicia y Gran Jurado de la Legislatura local eventualmente tendría que encargarse de preparar el juicio político (¿o el salvamento?) de Avenamar Pérez.
Y es que Acosta es nada más y nada menos que el “gallo” del alcalde para sucederlo en el cargo. En Cárdenas se dice que desde el ayuntamiento le han estado financiando su abierta precampaña para la presidencia, con la condición de que tape cochinadas. Por eso es que cuando le preguntan a aquél sobre el tema, no sabe qué contestar y ya pidió a sus “amigos” que no lo pongan en ese predicamento.
Pero como ellos hay muchos más que pertenecen a otra filiación partidista –esos son todos perredistas- como es el tema de la priista Elda Llergo Asmitia, la que pretende saltar de la presidencia de Teapa a la diputación federal por el sexto distrito y, además, ¡heredar la alcaldía a su junior!
Así está, igualmente, el caso de Pedro Argüello, presidente de Balancán: sueña con ser diputado federal y se arrastra como lombriz, aunque sabe que para comenzar su primera cuenta pública amerita ser reprobada por malos manejos, principalmente por lo que se refiere a recursos federales en donde se presume desvío.
¡Ya merito!
Por otra parte, entre esa fauna que merodea y entorpece todo esfuerzo oficial y colectivo para reposicionar a Tabasco en la senda del desarrollo, resaltan priistas que tuvieron la oportunidad de servir a los demás y se sirvieron ellos mismos del poder.
En ese grupo se identifica con claridad a Adrián Hernández Balboa, ex coordinador de campaña de Jesús Alí de la Torre (aprendiz de mesías tropical), quien como secretario de Comunicaciones y Transportes desvió de sus propósitos iniciales el proyecto del Transbús, al por lo menos hacerse de la vista gorda ante la corrupción de lidercillos. Y en esto está incluido no sólo el que en la actualidad es huésped del reclusorio.
Adrián está convencido, porque se lo dijo Chucho, de que será presidente municipal. Y todavía con eso, patea el pesebre pues torpedea y traiciona a su partido al auspiciar un clima de denostación y fractura interna.
En esas mismas filas encontramos al delegado de Liconsa, Marco Leyva, suspirante al igual que el amarillo Pedro Landero por la diputación federal, atreviéndose a decir que la ahora flamante dirigente cenecista, Minerva Santos, le robó la candidatura para el cargo que, en sus cuentas locas, él sí hubiera ganado ante Rosendo Medina Filigrana.
A Eugenio Mier y Concha, presidente interino, le reprobó el Congreso la cuenta pública. Empero, sin afán de defender al “Negro”, con su arribo a la alcaldía se le taparon sucios manejos a Leyva.
Tanto Adrián como Leyva son incondicionales de Alí, quien en su loco sueño de ser gobernador se planteó a sí mismo la alternativa de ser diputado federal por el sexto, o eventualmente encabezar el listado plurinominal para ir a presidir la Junta de Coordinación Política en la próxima legislatura local.
Por lo pronto, como se sabe, Chucho maneja a la fracción parlamentaria del PRI a través de Mayté Dagdug y Carlos Mario de la Cruz; la primera, diputada federal por el tercer distrito y el segundo, presunto coordinador parlamentario y siguiente alcalde de Paraíso… en sus sueños.
En este cuadro de locura, del lado de los priístas también extraviado se observa al presidente de Jalapa, Ovidio Hernández Pérez: presume de encabezar encuestas por el multicitado sexto distrito, pero se conforma con saquear y que no lo metan a la cárcel.
Y hay casos realmente escandalosos, como el de los ex ediles de Huimanguillo y Centla, Gerald Washington Herrera y Aquiles Reyes Quiroz, ambos adalides de la “honestidad y rectitud”; esto último, derivado de la palabra “recto”.
Otros, como los ex presidentes panistas de Emiliano Zapata y Balancán, Miguel Angel Jiménez Landero y Milton Lastra Valencia, hacen lo más prudente: mantenerse ocultos, con la esperanza de que no se les aparezca el chamuco, o alguien con poder que recuerde que los dos, por alguna extraña razón, no fueron requeridos para dar cuenta de recursos del Ramo 33.
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