jueves, 27 de mayo de 2010

Opinión: Francisco Peralta Burelo / May 27

ooo
(Publicado en el Diario Tabasco Hoy)

Inviable, salida de Granier

La salida de Andrés Granier de la gubernatura es un hecho inviable. Legal y políticamente.

Y menos todavía por la vía del referéndum (y en su caso de la cancelación del mandato a través de un procedimiento popular).

Eso no está, dentro de las posibilidades legales y políticas del estado o del país. No hay condiciones --no las hubo en Oaxaca ni en Puebla, con mucho peor situación gubernamental que en Tabasco-- para que un mandatario fuera separado del cargo.

Hoy el Presidente de la República no separa del cargo a un gobernador (no lo hará, pues, en el caso de Tabasco). El Senado no asume ese papel (ni tampoco la Comisión Permanente del Congreso de la Unión). La Cámara de Diputados de la entidad ni siquiera lo intentaría.

El pueblo --como tanto se ha dicho-- ni pone ni quita gobernador.

Así que la separación de Andrés Granier de la gubernatura es inviable por donde quiera que se le vea. Lo es, claro, en estos tiempos --vamos a llamarle así-- "modernos". Antes un Presidente de la República los quitaba (y los ponía) "con la mano en la cintura"; ahora ni él puede hacerlo (la que, se dice, "se le armaría").

Está bien que un sector (numeroso o reducido) de la población demande la separación del actual gobernador de Tabasco (y que otro lo apoye o que se mantenga al margen) Eso, lo mismo en uno que en otro sentido, no es más que parte del juego democrático, en donde se expresan opiniones y se asumen posiciones de todo tipo.

El tema, sin embargo, parece haber calado, como lo demuestra el hecho de que se haya discutido y se estén dando reacciones a favor y en contra de la postura. Son los nuevos tiempos políticos --y más ahora con una sucesión gubernamental abierta-- los que nos traen esas discusiones y esas posiciones. Así es la democracia, y esto no debe asustar a nadie.

Andrés Granier no se va a ir ni será separado del cargo por nadie. Eso habrá que darlo por descontado: no es viable su destitución en estos momentos, y no se producirá. Es más a diferencia de los cuatro gobernadores constitucionales que lo antecedieron, sí ejercerá (previsiblemente) un mandato gubernamental completo.

Tabasco no requiere que Granier Melo se vaya y que otro gobernador venga a sustituirlo en estos momentos. No es su salida del gobierno lo que más conviene a los tabasqueños, por otra parte. Esa no es la mejor solución a lo que está ocurriendo ni lo más recomendable.

Lo que se necesita es que Andrés Granier dé ese golpe de timón que tiene pendiente de dar desde hace ya buen tiempo, que "reinvente" --y rediseñe-- su gobierno, que reestructure su gabinete --removiendo a quienes no funcionan-- e incorporando a cuadros valiosos y eficientes, que a su "redimensionamiento" agregue una nueva manera de hacer políticas públicas, que se asuma como hombre de estado y que responda a todas las expectativas que generó durante su candidatura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.